La NASA lanza hoy su primera misión tripulada lunar desde Apolo, en un vuelo histórico de casi 10 días. Artemis II se prepara para hacer historia.
01 April 2026
Más de medio siglo después de que el ser humano dejara de viajar a la Luna, la exploración tripulada del espacio profundo da un nuevo paso. La misión Artemis II despega hoy con cuatro astronautas a bordo, marcando el esperado regreso de la humanidad al entorno lunar desde el programa Apolo.
El lanzamiento, liderado por la NASA, supone mucho más que un hito tecnológico: es el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial, con la mirada puesta no solo en la Luna, sino también en Marte.
La misión Artemis II no contempla un alunizaje. En esta ocasión, el objetivo es probar todos los sistemas en una misión tripulada real antes de futuras expediciones que sí tocarán suelo lunar.
El potente cohete Space Launch System —de más de 30 pisos de altura— llevará a la tripulación hasta la órbita terrestre. Desde allí, la nave Orion spacecraft realizará una maniobra clave para impulsar a los astronautas hacia la Luna.
Tras varios días de viaje, la cápsula rodeará el satélite en una trayectoria de “ida y vuelta”, sin detenerse, antes de regresar a la Tierra. En total, la misión durará cerca de 10 días y finalizará con un amerizaje en el océano Pacífico.
Fuente oficial NASA:https://www.nasa.gov/artemis-ii
A diferencia de las misiones Apolo, Artemis II representa una nueva era también en lo social. Por primera vez en un vuelo lunar viajarán perfiles más diversos.
Entre los cuatro astronautas se encuentran:
Una mujer
Una persona de color
Y un astronauta no estadounidense (canadiense)
El piloto Victor Glover ha destacado el impacto simbólico de esta misión, señalando que espera que las nuevas generaciones puedan verse reflejadas en la tripulación. Este cambio no es solo representativo, sino que forma parte de la filosofía del programa Artemis: convertir la exploración espacial en una historia global y compartida.
Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, comandante de Artemis II (izquierda), Victor Glover, piloto de Artemis II, Christina Koch, especialista de la misión Artemis II, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense), Jeremy Hansen, especialista de la misión Artemis II (derecha), en una fotografía grupal durante su visita al cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) y la nave espacial Orion de la misión Artemis II de la NASA, el lunes 30 de marzo de 2026, en el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Cabo Cañaveral, Florida./ Crédito: Bill Ingalls/NASA vía APEl camino hasta este lanzamiento no ha sido sencillo. Artemis II estaba previsto inicialmente para febrero, pero varios problemas técnicos obligaron a retrasarlo.
Entre ellos:
Fugas de hidrógeno en el sistema de combustible
Una obstrucción en una línea de presurización de helio
Estos contratiempos obligaron incluso a devolver el cohete al hangar para realizar reparaciones. Tras semanas de ajustes, el sistema ha sido validado y ha regresado a la plataforma de lanzamiento en condiciones óptimas.
Según el equipo de lanzamiento, liderado por Charlie Blackwell-Thompson, todos los indicadores actuales apuntan a un despegue en condiciones favorables, tanto técnicas como meteorológicas.
Esta es una de las grandes preguntas que rodean a Artemis II. Si ya fuimos capaces de llegar a la Luna en 1969, ¿por qué hemos tardado tanto en regresar?
La respuesta es compleja y combina varios factores:
Tras las misiones Apolo (1968–1972), el interés político y económico por la Luna disminuyó. La carrera espacial había cumplido su objetivo principal: demostrar superioridad tecnológica en plena Guerra Fría.
Viajar a la Luna es extremadamente caro. Durante décadas, las agencias espaciales optaron por priorizar misiones más sostenibles, como la Estación Espacial Internacional.
La exploración espacial evolucionó hacia sondas automáticas, telescopios espaciales y misiones robóticas, que permitían obtener grandes resultados con menor riesgo.
El programa Artemis no busca repetir Apolo, sino superarlo. La idea ahora es:
Establecer presencia sostenible en la Luna
Construir infraestructuras como la estación lunar Gateway
Y preparar el salto a Marte
Más sobre el programa Artemis: https://www.nasa.gov/artemis
Artemis II es solo el principio. Las próximas misiones ya tienen objetivos aún más ambiciosos:
Artemis III: llevará astronautas de nuevo a la superficie lunar
Artemis IV y siguientes: construirán infraestructura permanente en órbita lunar
Esta vez, la Luna no será un destino puntual, sino un paso intermedio hacia la exploración del sistema solar.
El despegue de la misión Artemis II está previsto para hoy en una ventana que se abre a:
00:30 UT (equivale a las 02:30 de la madrugada en España peninsular)
La NASA suele trabajar con ventanas de lanzamiento, por lo que el despegue podría producirse dentro de ese margen si las condiciones técnicas y meteorológicas lo permiten.
Como ya ocurrió con otras grandes misiones, seguir el lanzamiento en directo se ha convertido en una experiencia global. Millones de personas podrán ver en tiempo real cómo el cohete Space Launch System despega rumbo a la Luna, marcando el regreso de la exploración tripulada más allá de la órbita terrestre.
Y sí, merece la pena poner el despertador. Porque no todos los días la humanidad vuelve a mirar —y a viajar— hacia la Luna. El lanzamiento podrá seguirse en streaming oficial a través de los canales de la NASA:
Web oficial: https://www.nasa.gov/live
Canal de YouTube de NASA
La retransmisión comenzará varias horas antes del despegue, con comentarios en directo, imágenes desde la plataforma y seguimiento en tiempo real de la misión.
Para quienes miran el cielo desde la Tierra, el lanzamiento de Artemis II tiene también un componente simbólico. Durante décadas, la Luna ha sido un objeto de contemplación, inspiración y turismo astronómico. Ahora, vuelve a ser también un destino.
Y aunque la misión no será visible a simple vista como un fenómeno astronómico, sí marca un momento histórico que conecta directamente con nuestra forma de mirar el cielo: no solo como espectadores, sino como exploradores potenciales.
Porque cada vez que la humanidad da un paso hacia la Luna, el universo —de alguna manera— se vuelve un poco más cercano.