El observatorio celebra 15 años de sus primeras observaciones con visitas gratuitas a sus instalaciones. La última jornada será este 24 de octubre.
23 October 2026
No todos los días se presenta la oportunidad de entrar en uno de los observatorios astronómicos más avanzados del mundo. Mucho menos de conocer sus salas de control, sus laboratorios y a las personas que hacen posible investigar el Universo desde el desierto de Atacama. Esa es la experiencia que el Observatorio ALMA, en Chile, ha preparado para celebrar los 15 años de sus primeras observaciones científicas. Y la respuesta del público ha sido contundente: las entradas para sus jornadas de puertas abiertas se han agotado.
La iniciativa, organizada con motivo del Mes de la Ciencia en Chile, contempla dos jornadas especiales, los sábados 17 y 24 de octubre de 2026, en las instalaciones del observatorio próximas a San Pedro de Atacama, en la Región de Antofagasta.
La primera se celebró el pasado fin de semana y la segunda tendrá lugar mañana, 24 de octubre. Según la plataforma oficial de reservas de ALMA, tanto las entradas como las listas de espera de los dos turnos de esta última jornada figuran ya como agotadas.
La celebración adquiere especial significado porque permite al público acercarse a una infraestructura científica que habitualmente no ofrece visitas turísticas regulares. Una oportunidad excepcional para conocer el trabajo que se desarrolla detrás de algunos de los descubrimientos astronómicos más importantes de los últimos años.
Las visitas se desarrollan en el Sitio de Apoyo a las Operaciones (OSF), situado a unos 2.900 metros de altitud, donde trabaja buena parte del personal científico, técnico y operativo del observatorio.
Durante el recorrido, los participantes pueden acceder a espacios como la sala de control, los laboratorios y diferentes áreas técnicas. Dependiendo de las necesidades operativas, también existe la posibilidad de contemplar alguna antena en mantenimiento y uno de los enormes vehículos utilizados para transportar estos instrumentos.
Son instalaciones que rara vez aparecen en las espectaculares fotografías del conjunto de radiotelescopios, pero resultan esenciales para su funcionamiento.
Las jornadas son gratuitas e incluyen transporte en autobús desde San Pedro de Atacama. El programa contempla un turno matinal, con salida a las 08:00 horas y regreso aproximado a las 12:45, y otro por la tarde, de 14:00 a 18:45 horas.
Eso sí, hay una distinción importante: las visitas no incluyen el acceso al llano de Chajnantor, donde se encuentran las 66 antenas de ALMA, a unos 5.000 metros de altitud. Las condiciones extremas de altura y las exigencias de seguridad impiden que esa zona forme parte del recorrido turístico.
Observatorio ALMA en desierto de Atacama, Chile / Crédito: almaobservtaory.org/ ESOEl aniversario recuerda las primeras observaciones científicas de ALMA en 2011, que marcaron el inicio de una nueva etapa en el estudio del cosmos. Su inauguración oficial llegaría dos años después, en marzo de 2013.
El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array es un conjunto de 66 antenas de alta precisión que trabajan coordinadamente para observar radiación milimétrica y submilimétrica, una parte del espectro electromagnético invisible para el ojo humano.
Gracias a esta tecnología, los astrónomos pueden investigar regiones del Universo que los telescopios ópticos no consiguen estudiar con el mismo detalle, como las densas nubes de gas y polvo donde nacen estrellas y planetas.
También ha permitido examinar galaxias muy lejanas, detectar moléculas en el espacio y participar en investigaciones fundamentales sobre los agujeros negros.
Y ALMA continúa evolucionando. Precisamente este mes, como contamos en TurismodeEstrellas.com, el observatorio ha iniciado una nueva etapa científica con la incorporación de la Banda 2, que amplía su capacidad para estudiar el gas frío del Universo.
El aniversario, por tanto, no solo mira a los descubrimientos del pasado, sino también a las nuevas posibilidades de una instalación que sigue ampliando sus capacidades.
La celebración de ALMA tiene además un evidente interés para el turismo astronómico en Chile, uno de los grandes referentes internacionales de esta actividad.
Las condiciones atmosféricas, la altitud y la escasa humedad de amplias zonas del desierto de Atacama han favorecido la instalación de algunos de los principales observatorios científicos del planeta. Paralelamente, localidades como San Pedro de Atacama se han convertido en destinos muy apreciados por quienes desean descubrir el cielo nocturno.
Como ya explicamos en nuestro reportaje sobre San Pedro de Atacama y su protagonismo en el astroturismo latinoamericano, el atractivo de esta región va más allá de sus paisajes desérticos: también ofrece experiencias de observación astronómica y divulgación para viajeros.
No obstante, conviene diferenciar estas propuestas turísticas de los grandes centros de investigación, cuyo acceso suele estar restringido. Precisamente por eso, una jornada como la organizada por ALMA despierta tanto interés.
Las puertas abiertas de San Pedro de Atacama forman parte de un programa más amplio de divulgación que el observatorio ha desarrollado durante octubre.
El calendario incluyó su participación en la IV Feria de la Ciencia de San Pedro de Atacama, el 8 de octubre, con actividades como ALMAsteroide, un juego interactivo diseñado para acercar la astronomía a públicos de distintas edades.
También se han organizado visitas a instalaciones vinculadas a ALMA y al Observatorio Europeo Austral (ESO) en Vitacura, Santiago, dentro del festival OH! Stgo 2026, celebrado los días 22 y 23 de octubre. Entre los espacios incluidos figura la sala desde la que se presta apoyo remoto a las operaciones del radiotelescopio.
Según explica el propio observatorio en su programa oficial del aniversario, el propósito de estas actividades es acercar a la ciudadanía tanto los avances científicos como el trabajo humano y tecnológico que los hace posibles.
Quince años después de sus primeras observaciones, ALMA continúa ampliando nuestro conocimiento del Universo. Sus jornadas de puertas abiertas recuerdan, además, que detrás de cada descubrimiento hay científicos, ingenieros y profesionales cuyo trabajo merece ser conocido también fuera de los laboratorios.