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SETI y la búsqueda de vida inteligente

Cómo trabaja el Instituto SETI, el organismo encargado de barrer el cielo en busca de señales emitidas por civilizaciones extraterrestres.

12 febrero 2018 | Fuente: SETI/ Space.com

Observar los miles de millones de estrellas que cohabitan en el cielo nocturno da lugar a la gran pregunta: ¿estamos solos en el universo? El SETI (siglas en inglés de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) trata de responder esa pregunta buscando signos de civilizaciones avanzadas a través del cosmos. ¿Pero cómo lo hacen?

El término SETI se puede aplicar de dos maneras. El primero significa la búsqueda en sí misma, la búsqueda de otras formas de vida avanzadas realizadas por personas de todo el mundo. El Instituto SETI, la segunda aplicación del término, lidera la búsqueda de transmisiones inteligentes más allá de la Tierra.

El Instituto SETI

Es el jugador más importante en la búsqueda de vida inteligente más allá del sistema solar, está formado por científicos, ingenieros, técnicos, docentes y otro personal de apoyo. En 1988, la NASA comenzó a financiar una estrategia para barrer todas las direcciones del cielo en busca de vida. Las observaciones comenzaron en 1992, en el 500 aniversario de la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo. Sin embargo, en un sólo año, el Congreso acabó con la financiación.

El Instituto SETI buscó fondos privados para continuar la búsqueda de vida inteligente en el universo. Y son estas donaciones individuales las que siguen ayudando a buscar señales de otros mundos. Según su sitio web, el Instituto tiene más de 100 proyectos activos, que abarcan la astronomía y las ciencias planetarias, la evolución química, el origen de la vida y el cambio climático.

SETI

Además, el Instituto construyó en un proyecto conjunto con varias universidades americanas 42 telescopios individuales que funcionan como un solo instrumento masivo. El Allen Telescope Array, llamado así por el benefactor Paul Allen (cofundador de Microsoft), comenzó a realizar observaciones en 2007. Según el Instituto SETI, este equipo debería permitir a los científicos examinar hasta un millón de estrellas cercanas en las próximas dos décadas.

A la caza de la vida extraterrestre

La vida extraterrestre se puede agrupar en dos categorías. La primera clasificación general se refiere a la vida misma, por tanto, incluye formas microbianas y otras formas simples. Sin civilización y tecnología los extraterrestres no podrían producir las señales avanzadas que viajasen a través de la galaxia. Sin embargo, muchos científicos continúan investigando las atmósferas y otras características de los mundos dentro y fuera del sistema solar como parte de la búsqueda de vida más allá de nuestro planeta.

SETI va más allá de esta amplia categoría en un esfuerzo por encontrar civilizaciones avanzadas. La mayoría de las búsquedas de de vida inteligente se centran en la búsqueda de señales de radio u ópticas que pueden significar vida alienígena altamente evolucionada.

SETI

Debido a que la vida en la Tierra surgió cerca de 100 millones de años después de que el planeta fuera habitable, muchos científicos piensan que la vida sólo podría evolucionar en planetas con las características correctas. Con miles de millones de estrellas en la galaxia, hay numerosas oportunidades para que la vida evolucione en alguno de sus planetas. La riqueza de los planetas revelados por el telescopio espacial Kepler de la NASA ofece una gran cantidad de mundos potencialmente habitables para que apunten los científicos de SETI.

Según el astrónomo Seth Shostak del Instituto SETI, hay tres formas de encontrar vida en otros mundos. El primero es ir y mirar, un proceso solo factible dentro del sistema solar. El segundo es estudiar la luz del planeta para investigar su atmósfera, actualmente en curso con instrumentos como el Telescopio Espacial Hubble de la NASA. El tercero es buscar señales que puedan indicar inteligencia.

"Eso es lo que hace SETI", dijo Shostak en una transmisión.

La mayor parte de las búsquedas SETI se centran en las señales de radio, y la mayoría de ellas buscan señales de banda estrecha, emisiones de radio que cubren solo una pequeña porción del espectro de radio. Los objetos naturales cubren el espectro con señales, por lo que encontrar una señal que solo dominara una región pequeña sería susceptible de provenir de una fuente artificial.

Los científicos también se enfocan en búsquedas ópticas de civilizaciones avanzadas. Estas cacerías implican buscar destellos de luz muy breves que duran solo nanosegundos.

SETI

Los mensajes de otros mundos podrían transmitirse deliberadamente o podrían ser accidentales. La Tierra ha estado transmitiendo señales desde la Segunda Guerra Mundial, cuando las comunicaciones de radio se volvieron más comunes. En SETI también se buscan mensajes intencionales transmitidos al espacio. Más recientemente, SETI ha comenzado a buscar comunicaciones entre dos mundos a lo largo de la línea de visión de la Tierra; mensajes transmitidos hacia un planeta o luna en el sistema solar que podrían continuar viajando hacia la Tierra.

Que los humanos fuéramos capaces de entender el mensaje, ya es otra historia. Si una civilización está enviando deliberadamente un mensaje al espacio, pueden tratar de transmitirlo en su forma más simple. Sin embargo, si el mensaje se transmite accidentalmente o es un mensaje para otro mundo, es posible que los científicos nunca puedan decodificarlo.

Según el Instituto SETI, la señal revelaría en sí misma cosas sobre la civilización que la produce. Los científicos podrían determinar su origen, y los cambios en la señal ayudarían a determinar cómo gira o se mueve el planeta.

El Instituto SETI afirma en su sitio web que encontrar vida inteligente sería una revolución sin precedentes, y añade "nos daríamos cuenta de que no estamos solos ni somos los más inteligentes del universo".

Sin embargo, es poco probable que la Tierra y una civilización avanzada lejos del sol se involucren en mucha comunicación. Esto se debe a que pueden pasar años para que una señal viaje de un planeta a otro. La estrella más cercana, Alpha Centauri, está a solo 4.3 años luz de distancia. Si existe una civilización avanzada en un planeta (aún no encontrado) alrededor de la estrella, llevaría más de ocho años que una señal viajase de la Tierra a ese mundo y regresara.


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