El Parque de Cielo oscuro del Lago Clayton en Nuevo México tiene una curiosa anécdota sobre la prevención de la contaminación lumínica.
Desde enormes montañas a remotos desiertos, Asia tiene todos los ingredientes, y las condiciones climáticas, para un viaje de observación de estrellas.
Montañas, lagos y playas de arena blanca ¿puede este parque nacional tener algo más? Sí, una Reserva donde el cielo está protegido.
Desde importantes núcleos turísticos a territorios sin alumbrado público, todas estas islas comparten dos privilegios: el mar y el firmamento.
Dos islas que forman Sark, en el Canal de la Mancha, están unidas por un itsmo de 3 metros.
Incluso en uno de los países más poblados de Europa, como es Alemania, podemos encontrar oasis de cielo oscuro gracias a iniciativas promovidas por la IDA.
Conocido como Tripark Dark Sky, éste área abarca tres parque de cielo oscuro de la frontera entre Polonia, Eslovaquia y Ucrania.
Más del 70% de esta isla está protegida como Parque de Conservación de Nueva Zelanda y posee unos cielos nocturnos calificados como 'insuperables'.
Namibrand se creó en 1984 para proteger el hábitat natural del desierto de Namibia y es, además, la primera Reserva de Cielo Oscuro de África.
El hogar del raro gato de Iriomote, en las islas Yaeyama, lucha seguir siendo el primer Parque de Cielo Oscuro de Japón.