Conjunciones, lluvias de meteoros, alineaciones planetarias o un eclipse solar notable hacen de febrero uno de los meses con mejores eventos astronómicos.
01 February 2026
Febrero abre un nuevo capítulo de maravillas celestes que nos acompañarán a lo largo de este mes corto pero intenso. Las noches comienzan a acortarse ligeramente en el hemisferio norte mientras el verano sigue su curso en el hemisferio sur, ofreciendo cielos que, dependiendo de la estación, van desde las largas noches invernales hasta las cálidas veladas estivales. El firmamento nos regala una combinación exquisita de eventos lunares, conjunciones, lluvias de meteoros menores, alineaciones planetarias espectaculares y un eclipse solar notable, consolidando a febrero como uno de meses con eventos astronómicos más interesantes del año para los aficionados y profesionales de la astronomía.
Las constelaciones invernales siguen dominando el cielo nocturno del hemisferio norte: Orión, Tauro y Géminis continúan ofreciendo ubicaciones ideales para explorar cúmulos, nebulosas y estrellas brillantes. En el hemisferio sur, constelaciones como Carina y Centauro siguen destacando con objetos profundos accesibles en cielos libres de contaminación lumínica. Además, este mes nos brinda una variedad de eventos que invitan a mirar al cielo con atención y entusiasmo.
En cuanto a las efemérides, es importante recordar que el 11 de febrero se celebra un año más el Día Internacional de la Mujer y la Niña en Ciencia, cuna fecha que nos invita a reflexionar sobre la participación femenina en disciplinas científicas y tecnológicas, como puede ser la astronomía.
Tampoco podemos olvidar las empresas de profesionales especializados en astroturismo, que tenemos repartidas por todos los territorios y que siempre nos llevarán, si cabe, a disfrutar del cielo nocturno con una magia y sencillez especial.
Uso de imagen bajo licencia DepositphotosEl protagonista lunar del mes es la Luna llena, conocida tradicionalmente como la “Luna de Nieve” —nombre que proviene de las culturas del hemisferio norte debido a las frecuentes nevadas características de este mes. Esta Luna llena alcanzó su fase máxima el 1 de febrero, ofreciéndose como un disco brillante y completo al anochecer. Durante las noches cercanas también será fácilmente reconocible y visible durante gran parte de la noche, ofreciendo una oportunidad espectacular para observación a simple vista y astrofotografía en condiciones invernales (hemisferio norte) o veraniegas (hemisferio sur).
Tras este plenilunio, la Luna continuará su ciclo hacia fases menguantes, proporcionando excelentes oportunidades para observar detalles de su superficie: sombras profundas en los cráteres, elevaciones montañosas y cambios de relieve que el juego de luces y sombras hace visibles con telescopios pequeños y medianos. A mediados de mes, la Luna nueva del 17 de febrero coincidirá con un eclipse solar anular. Finalmente, hacia finales de mes, el satélite alcanzará el Cuarto Creciente, permitiendo disfrutar de una excelente visibilidad de su terminador lunar.

Uno de los eventos astronómicos más extraordinarios de febrero será el eclipse solar anular que se producirá el 17 de febrero de 2026. En este fenómeno, la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, pero al encontrarse cerca del apogeo de su órbita no cubre completamente la superficie solar, dejando un “anillo de fuego” visible alrededor del disco lunar.
Este eclipse es especialmente relevante desde el punto de vista científico y de observación astronómica, aunque su visibilidad plena estará limitada a regiones remotas como la Antártida y el océano circundante. En las zonas más australes de Sudamérica y África meridional se podrá contemplar un eclipse parcial al amanecer o al atardecer, respectivamente. A pesar de que no sea fácilmente visible desde latitudes medias, su trayectoria y características lo convierten en una cita imperdible para campañas observacionales especializadas.
Eclipse solar parcial / Uso de imagen bajo licencia DepositphpotosFebrero también nos ofrece un calendario rico en conjunciones y acercamientos significativos entre la Luna, planetas y objetos brillantes del cielo:
• 1 de febrero – La Luna y el cúmulo del Pesebre (Beehive Cluster, M44): La Luna llena se ubicará muy cerca de este magnífico cúmulo abierto en Cáncer, generando un espectáculo delicado en el cielo vespertino.
• 18 de febrero – Conjunción de la Luna y Mercurio: Justo después de la Luna nueva, un delgado creciente se acercará visualmente a Mercurio al atardecer, creando un dúo interesante sobre el horizonte occidental.
• 19 de febrero – Conjunción de la Luna y Saturno: La Luna creciente también pasará próxima a Saturno, ofreciendo otra oportunidad para observar ambos objetos juntos en el cielo crepuscular.
• 24 de febrero – La Luna y las Pléyades (M45): Durante el primer cuarto lunar, la Luna pasará cerca del famoso cúmulo de las Pléyades, facilitando la identificación de este objeto fascinante incluso con prismáticos.
Además, a lo largo del mes se producirán diversas configuraciones planetarias interesantes, como la aproximación visual entre Venus y Mercurio, y encuentros cercanos entre la Luna y Júpiter hacia finales de febrero, proporcionando excelentes motivos para la observación con telescopios pequeños y medios.

El primer planeta del Sistema Solar, Mercurio, será protagonista de una de las mejores oportunidades de observación del año cuando, el 19 de febrero, alcance su máxima elongación oriental respecto al Sol. Este evento significa que Mercurio estará en su mayor separación angular del Sol en el cielo vespertino, facilitando su detección sobre el horizonte oeste poco después del atardecer.
Desde el hemisferio norte, Mercurio se observará bajo sobre el horizonte oeste-suroeste con un breve período de visibilidad tras la puesta solar. En el hemisferio sur, aunque el planeta también será detectable, su bajo ángulo respecto al horizonte puede dificultar su localización sin telescopio o prismáticos en condiciones de atmósfera limpia.
Febrero no cuenta con lluvias de meteoros de gran actividad como en otros meses, pero sí presenta al menos una corriente interesante:
• Alfa Centáuridas (pico alrededor del 8 de febrero): Esta lluvia menor, que radia desde la constelación de Centauro, alcanza su máximo a principios de mes. Aunque su tasa horaria zenital (ZHR) es modesta —alrededor de 5–6 meteoros por hora— su presencia aporta un toque llamativo al cielo nocturno. La visibilidad es especialmente buena en el hemisferio sur, donde Centauro se eleva alto en el cielo nocturno.
Además de esta lluvia, es posible avistar meteoros esporádicos o trazos aislados que añaden su propio encanto al cielo de febrero.
El firmamento de febrero presenta un equilibrio fascinante entre planetas brillantes, cúmulos estelares y objetos del cielo profundo que deleitan al observador:
• Venus sigue siendo un lucero espectacular tras el atardecer, dominando el oeste con su intensa luminosidad.
• Júpiter continúa su reinado en el cielo nocturno, visible durante buena parte de la noche con un brillo inconfundible que facilita su localización incluso desde zonas urbanas.
• Saturno, aunque más bajo en el horizonte occidental al caer la tarde, sigue siendo accesible con telescopios pequeños y medianos.
• Urano y Neptuno demandarán instrumentos ópticos para su observación, pero forman parte de una alineación planetaria que culmina el mes con un evento astronómico realmente espectacular: la alineación de seis planetas el 28 de febrero, donde Mercurio, Venus, Saturno, Urano, Neptuno y Júpiter aparecerán en un arco extendido poco después del ocaso, visible incluso con prismáticos o a simple vista bajo cielos oscuros.
En cuanto a objetos del cielo profundo, febrero sigue siendo ideal para contemplar la Nebulosa de Orión (M42), el Cúmulo del Pesebre (M44), las Pléyades (M45) y, en el hemisferio sur, objetos emblemáticos como las grandes nebulosas y cúmulos de Carina y Centauro.
Alineación planetaria / Crédito: VLT_ESOFebrero, en definitiva, nos regala un firmamento lleno de encuentros celestes memorables: desde la majestuosidad de la Luna llena y un eclipse solar anular hasta alineaciones planetarias raras y lluvias de meteoros menores. Es un mes que invita a preparar tus prismáticos, telescopio o simplemente una manta y mirar hacia arriba para disfrutar de todo lo que el Universo nos ofrece.
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