¿Imaginas un anillo de fuego sobre la Patagonia? El eclipse del 6 de febrero de 2027 convertirá el sur de Chile y Argentina en destino astronómico.
26 August 2026
La resaca del gran eclipse total de 2026 todavía no habrá terminado cuando Sudamérica tome el relevo. El 6 de febrero de 2027, apenas seis meses después del histórico eclipse que cruzó España, la Luna volverá a interponerse entre la Tierra y el Sol. Esta vez no llegará a cubrirlo por completo: dejará alrededor de su silueta un brillante anillo de fuego que podrá contemplarse desde algunos de los paisajes más espectaculares de Chile y Argentina.
Y pocos escenarios resultan tan tentadores para organizar un viaje astronómico como la Patagonia.
Montañas andinas, lagos, estepa, bosques, carreteras interminables y algunos de los espacios naturales más impresionantes de Sudamérica quedarán atravesados por la franja de anularidad. Entre todos ellos aparece un nombre que ya ha comenzado a prepararse para recibir a aficionados y viajeros: Esquel, en la provincia argentina de Chubut, donde el anillo de fuego permanecerá visible durante más de siete minutos.
Será el primero de los dos eclipses solares de 2027 y la antesala del gran eclipse total del 2 de agosto, que volverá a cruzar el sur de España antes de continuar hacia el norte de África y alcanzar su espectacular máximo cerca de Luxor, en Egipto.
Pero antes de mirar hacia el Mediterráneo habrá que mirar hacia el sur. Muy al sur.
El eclipse será anular porque la Luna se encontrará demasiado lejos de la Tierra como para cubrir completamente el disco solar. Aunque Sol y Luna estarán perfectamente alineados desde determinados lugares, nuestro satélite se verá ligeramente más pequeño.
El resultado será el conocido como anillo de fuego: durante unos minutos, un fino círculo del disco solar permanecerá visible alrededor de la Luna.
Según los cálculos recogidos por NASA, la fase anular podrá alcanzar globalmente 7 minutos y 51 segundos, una duración extraordinariamente larga para un eclipse de estas características. La trayectoria atravesará parte del Pacífico, Sudamérica y posteriormente el Atlántico.
La franja llegará al continente sudamericano por Chile, atravesando lugares como Chiloé, Chaitén, Palena o Futaleufú, y posteriormente cruzará la cordillera de los Andes para adentrarse en la Patagonia argentina. Futaleufú, por ejemplo, se encuentra muy cerca de la línea central y podría disfrutar de alrededor de 7 minutos y 29 segundos de anularidad.
Después llegará el turno de Argentina.
Y es aquí donde aparecen algunos de los destinos más interesantes para preparar el viaje.
Eclipse anular d esol / Imagen bajo licencia DepositphotosEsquel, en la provincia de Chubut, se encuentra prácticamente sobre la trayectoria central del eclipse y será uno de los grandes puntos de observación del fenómeno.
Allí, el eclipse parcial comenzará aproximadamente a las 10:23 de la mañana, hora local. La fase anular empezará hacia las 11:52, alcanzará su máximo alrededor de las 11:56 y terminará poco antes de las 12:00. En total, 7 minutos y 31 segundos de anularidad.
El Sol estará además a unos 52 grados sobre el horizonte durante el máximo, una posición cómoda para la observación y muy diferente del eclipse total que España vivió al atardecer en agosto de 2026.
En el máximo, aproximadamente el 92,5 % de la superficie solar quedará cubierta, aunque conviene recordar que este porcentaje no significa que podamos mirar directamente al Sol: durante un eclipse anular no existe ningún momento en el que sea seguro retirar las gafas de eclipse.
La propia ciudad de Esquel ya ha comenzado a promocionar el acontecimiento y trabaja junto al Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas de Chubut en la preparación de actividades vinculadas al eclipse. La localidad presentó oficialmente el evento en abril de 2026 ante agencias y medios turísticos, anticipándose a una cita que previsiblemente atraerá visitantes nacionales e internacionales.
Patagónia Argentina / Crédito: Patagonia Sky AstroturismoUno de los grandes atractivos del eclipse de 2027 es que permitirá convertir la observación en una auténtica ruta por la Patagonia.
Muy cerca de Esquel se encuentra Trevelin, otra de las localidades atravesadas por la franja de anularidad. También quedarán dentro de ella Nahuelpan y parte del Área Natural Protegida Piedra Parada, un espectacular paisaje de estepa y formaciones rocosas que podría convertirse en uno de los escenarios más fotogénicos del fenómeno.
Más al norte aparece El Bolsón, ya en la provincia de Río Negro. Allí también podrá contemplarse el anillo completo, aunque durante menos tiempo: alrededor de cuatro minutos y medio. Si el viajero se desplaza aproximadamente cien kilómetros hacia el sur, en dirección a la línea central, la duración vuelve a aproximarse a los siete minutos y medio.
También el entorno del Parque Nacional Lago Puelo, en Chubut, se encuentra dentro de la franja. Los cálculos para esta zona ofrecen aproximadamente 5 minutos y 24 segundos de anularidad.
La trayectoria continúa después hacia el este atravesando la Patagonia hasta alcanzar la costa atlántica. Viedma, en Río Negro, disfrutará de algo más de siete minutos de anularidad, mientras que la franja continuará posteriormente por la provincia de Buenos Aires.
Esto abre una posibilidad especialmente interesante para el viajero: elegir entre Andes, lagos, estepa o costa atlántica para contemplar el mismo fenómeno.
Aunque la Patagonia argentina aparece como uno de los grandes destinos del eclipse, no será la única opción.
La sombra llegará primero a Chile, donde la franja de anularidad atravesará el sur del país. Castro y Quellón, en Chiloé; Chaitén, Palena y Futaleufú figuran entre las localidades desde las que podrá observarse el anillo completo.
Futaleufú destaca especialmente: allí la anularidad rondará los 7 minutos y 29 segundos, mientras que en Chaitén y Quellón superará los siete minutos. En Castro durará algo más de cuatro.
Esto permite imaginar otra ruta extraordinaria: contemplar el eclipse entre los bosques, volcanes y fiordos del sur chileno.
Pero aquí entra en juego un factor fundamental: la meteorología.
Las zonas occidentales de los Andes y la Patagonia chilena reciben una influencia oceánica mucho mayor y suelen presentar más nubosidad que la estepa situada al este de la cordillera. Los datos climatológicos históricos que acompañan los cálculos del eclipse sitúan, por ejemplo, la nubosidad media alrededor del 43 % en Futaleufú y cerca del 48 % en Chaitén, mientras que en Esquel ronda el 36 %. No son predicciones para el 6 de febrero de 2027, pero sí una referencia útil para planificar el viaje.
Por eso, Esquel y la Patagonia argentina parten con una ventaja meteorológica interesante.
Recorrido del eclipse anular de sol de febrero de 2027/ Ilsytración creada con IA/ Crédito: Turismodeestrellas.comViajar hasta el otro extremo del mundo únicamente por unos minutos de eclipse puede parecer excesivo. Viajar hasta la Patagonia y encontrarse además con un eclipse anular cambia bastante la ecuación.
Esquel se encuentra rodeada de algunos de los grandes paisajes de la Patagonia norte. El Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, protege bosques milenarios, lagos de origen glaciar y montañas andinas. Trevelin permite descubrir la curiosa herencia de la colonización galesa, mientras que Piedra Parada introduce al viajero en la inmensidad de la estepa patagónica.
Hacia el norte, El Bolsón y Lago Puelo permiten prolongar la ruta entre bosques, lagos y pequeñas localidades de montaña.
Y quienes opten por perseguir la sombra hacia el Atlántico podrán cambiar completamente de paisaje y terminar el viaje en la costa patagónica.
El eclipse se convierte así en el hilo conductor de una ruta que combina astronomía, naturaleza, paisaje y turismo científico.
La palabra Patagonia puede llevar fácilmente a pensar en uno de sus grandes iconos internacionales: Torres del Paine. Pero aquí conviene hacer una distinción importante.
El famoso parque nacional chileno no se encuentra dentro de la franja de anularidad. Desde Torres del Paine el eclipse será importante, pero parcial: comenzará alrededor de las 10:27, alcanzará su máximo hacia las 11:52 y terminará aproximadamente a las 13:22 (hora local).
Por tanto, quien viaje expresamente para contemplar el anillo de fuego deberá desplazarse bastante más al norte.
Algo parecido ocurre con Puerto Montt. Aunque el Sol llegará a quedar cubierto en buena parte, la ciudad se encuentra fuera de la estrecha banda desde la que la Luna aparecerá completamente rodeada por el disco solar.
En un eclipse anular, unos kilómetros pueden marcar la diferencia entre contemplar el anillo completo o únicamente un eclipse parcial.
Hay otra diferencia fundamental respecto al eclipse total de 2026.
Durante un eclipse total existe un breve intervalo —la totalidad— en el que el Sol queda completamente oculto y pueden retirarse los filtros para contemplar directamente la corona.
Eso nunca sucede durante un eclipse anular.
Incluso en el máximo, el brillante borde del Sol continúa visible. Por ello será necesario utilizar durante todo el fenómeno gafas de eclipse homologadas conforme a la norma ISO 12312-2.
Las cámaras, prismáticos y telescopios necesitarán igualmente filtros solares específicos colocados delante de la óptica. Las gafas de eclipse no sirven para mirar el Sol a través de unos prismáticos o de un telescopio.
Y conviene empezar a pensar en ello con antelación. La experiencia española de 2026 demostró hasta qué punto la llegada de millones de personas a la franja de un eclipse puede tensionar alojamientos, carreteras y suministros de material de observación.
Crédito: Turismodeestrellas.comLa Patagonia inaugurará un año extraordinario para el turismo astronómico.
El 6 de febrero, Chile y Argentina recibirán el gran eclipse anular. Y menos de seis meses después, el 2 de agosto de 2027, llegará uno de los eclipses totales más largos de las próximas décadas.
Esta segunda sombra cruzará el extremo sur de España antes de recorrer el norte de África. En Egipto, cerca de Luxor, la totalidad superará los seis minutos, convirtiendo los templos y paisajes del Nilo en otro de los grandes destinos astronómicos del año.
Dos eclipses y dos viajes completamente distintos:
Primero, un anillo de fuego sobre los Andes y la estepa patagónica. Después, la corona solar sobre el Mediterráneo y el antiguo Egipto.
Para quienes ya estén pensando dónde colocar el siguiente alfiler en el mapa después del eclipse español de 2026, la respuesta empieza a dibujarse con bastante claridad.
El próximo gran viaje puede llevarnos a la Patagonia. Y esta vez, en lugar de hacerse de noche, el Sol se convertirá durante más de siete minutos en un perfecto anillo de fuego.