La primera detección de metanol completamente deuterado, a unos 1.000 años luz, revela una química que los modelos aún no explican.
09 October 2026
Una molécula diminuta acaba de plantear una pregunta enorme. ALMA ha detectado por primera vez en el espacio metanol completamente deuterado, una variante poco común del alcohol más sencillo. Aparece alrededor de una estrella que todavía se está formando y su abundancia desafía las previsiones de los modelos químicos. El hallazgo ayuda a investigar qué ingredientes existen antes de que nazcan los planetas.
El descubrimiento, comunicado el 7 de octubre, se ha realizado alrededor de IRAS 4A2, una protoestrella situada en la nube molecular de Perseo, a aproximadamente 1.000 años luz de la Tierra. El estudio está liderado por Arnaud Belloche, del Instituto Max Planck de Radioastronomía, y forma parte del programa internacional COMPASS.
El metanol habitual tiene la fórmula CH?OH. En la variante recién detectada, CD?OD, sus cuatro átomos de hidrógeno han sido sustituidos por deuterio, un isótopo del hidrógeno cuyo núcleo contiene un neutrón además del protón.
El cambio parece pequeño al escribirlo, pero resulta valioso para los investigadores. El deuterio es mucho menos abundante que el hidrógeno ordinario, por lo que encontrar una molécula con cuatro sustituciones exige observaciones muy sensibles.
Ya se conocían otras formas de metanol deuterado en el medio interestelar. La novedad es la identificación de la variante completamente deuterada. Según el Instituto Max Planck, también constituye la primera detección interestelar de una molécula con cuatro átomos de deuterio.
Estas variantes funcionan como pistas de las condiciones en las que se desarrolló la química de una nube, antes y durante la formación estelar.
El equipo pudo identificar la molécula y estudiar las abundancias de distintas variantes del metanol. La sorpresa fue que la forma completamente deuterada resultó unas cien veces más abundante de lo previsto por los modelos considerados, según explica el Instituto Max Planck.
Los modelos actuales no reproducen adecuadamente ese resultado. Los investigadores interpretan la discrepancia como una señal de que falta algún proceso importante en la descripción de cómo se forma el metanol con varias sustituciones de deuterio.
El estudio abre así una tarea concreta: comparar las observaciones con experimentos de laboratorio y mejorar los modelos químicos. Una detección puede confirmar que una molécula existe y, al mismo tiempo, mostrar que aún no entendemos bien cómo llegó a formarse.
En las regiones frías donde nacen las estrellas, las superficies heladas de diminutos granos de polvo permiten que se desarrollen reacciones químicas. El metanol es un ingrediente importante en las rutas que producen moléculas orgánicas más complejas.
Cuando una protoestrella calienta su entorno, parte de esas sustancias pasa al gas. Entonces los radiotelescopios pueden reconocerlas mediante sus señales características.
Estudiar las variantes deuteradas permite reconstruir aspectos de esa historia química. Los científicos buscan comprender cómo la complejidad molecular de las nubes interestelares puede transmitirse al material del que posteriormente surgirán sistemas planetarios. La presencia de moléculas orgánicas no demuestra la existencia de vida, pero aporta información sobre sus posibles ingredientes químicos.
El programa COMPASS de ALMA estudia once sistemas protoestelares cercanos de baja masa, con más de cien horas de observación. Sus primeros resultados se presentan en siete artículos publicados en Astronomy & Astrophysics.
Otro de sus hallazgos es la presencia de emisión máser de metanol en más de la mitad de los sistemas analizados. Bajo ciertas condiciones, las moléculas amplifican naturalmente la radiación de radio y producen señales intensas. Estas emisiones podrían ser más habituales de lo que se pensaba alrededor de estrellas jóvenes de baja masa.
Desde el desierto de Atacama, ALMA estudia un universo que nuestros ojos no pueden contemplar directamente. Como contamos al explicar sus nuevas capacidades para investigar el universo frío, la radioastronomía permite explorar el gas y las moléculas asociados al nacimiento estelar.
Para quienes se acercan a Chile a través del astroturismo, estos descubrimientos añaden otra dimensión al paisaje astronómico. Más allá del cielo visible, sus observatorios investigan cómo se prepara la materia que algún día podría formar nuevos mundos.