Un estudio identifica antiguos deltas fluviales en Marte que refuerzan la hipótesis de un gran océano marciano hace miles de millones de años.
27 January 2026
Durante décadas, la idea de que Marte albergó un océano ha sido objeto de debate científico. Ahora, una nueva investigación aporta una de las pruebas más sólidas hasta la fecha: la identificación de antiguos deltas fluviales en Valles Marineris, el mayor sistema de cañones del planeta rojo. El hallazgo sugiere que, en su pasado remoto, Marte pudo estar cubierto en casi un 50 % por un vasto océano de agua líquida.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, se centra en Coprates Chasma, una de las regiones más profundas de Valles Marineris. Allí, los investigadores han detectado estructuras sedimentarias con una morfología prácticamente idéntica a la de los deltas fluviales terrestres, formadas cuando ríos desembocan en grandes masas de agua estables.
A diferencia de otros indicios marcianos asociados a flujos de agua breves o catastróficos, estos deltas presentan capas bien definidas y extensas acumulaciones de sedimentos. Según el equipo científico, este tipo de formaciones solo puede generarse si el agua permanece durante largos periodos de tiempo, lo que refuerza la hipótesis de un océano estable y no de simples episodios aislados de deshielo.
Los datos indican que estos deltas se formaron hace entre 3.500 y 4.000 millones de años, una época en la que Marte tenía un clima mucho más templado y húmedo que el actual. En ese escenario, el planeta habría contado con ríos activos, lagos y un océano que cubría gran parte de su hemisferio norte.
Más allá de la geología, el hallazgo tiene profundas implicaciones para la búsqueda de vida pasada en Marte. Los deltas fluviales son considerados en la Tierra como entornos especialmente favorables para la vida microbiana, ya que concentran agua, nutrientes y sedimentos finos capaces de preservar posibles bioseñales.
“La presencia de estos deltas sugiere condiciones ambientales sorprendentemente estables”, señalan los autores del estudio, que subrayan que Coprates Chasma podría convertirse en una región clave para futuras misiones científicas orientadas a buscar rastros de vida antigua.
Durante años, los científicos han discutido si Marte tuvo realmente un océano global o solo grandes masas de agua locales. Este nuevo trabajo refuerza la primera hipótesis y encaja con modelos climáticos que apuntan a un Marte primitivo muy diferente al desierto frío y seco que conocemos hoy.
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