El análisis de los datos recopilados por BioSentinel en la tormenta geomagnética de mayo, no plantea ningún problema importante para la Tierra.
La sonda, bautizada como Salsa (Cluster 2), volvió a entrar en la atmósfera terrestre a las 20:47 CEST del 8 de septiembre sobre el océano Pacífico Sur.
En un nuevo estudio de la Universidad de Alabama en Huntsville (UAH), llegan respuestas sobre este antiguo misterio de la heliofísica o corona solar.
Gracias a los datos de la sonda espacial MESSENGER, se ha reevaluado la distribución de masa en Mercurio y descubrieron que el manto es más grueso.
Un nuevo ciclo solar, que no se esperaba hasta dentro de 6 años, podría unirse en el ‘máximo solar’ del ciclo actual, según los investigadores.
Este fenómeno ocurre aproximadamente cada 11 años y marca una etapa importante en el ciclo solar que no supone ningún peligro para la Tierra.
Estas imágenes alucinantes se deben a una erupción solar que se estrelló contra la Tierra el 10 de mayo, provocando una intensa tormenta geomagnética.
Las tormentas solares son perturbaciones del campo magnético de la Tierra causadas por expulsiones de plasma y campos magnéticos de la atmósfera solar.
La luna joviana cubierta de hielo genera 1.000 toneladas de oxígeno cada 24 horas, suficiente para mantener un millón de humanos respirando durante un día.
La supernova 1987A, ubicada en la Gran Nube de Magallanes fue la supernova más cercana y brillante vista en el cielo nocturno en 400 años.