Chile y Argentina profesionalizan el astroturismo: el cielo ya necesita especialistas

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Chile y Argentina profesionalizan el astroturismo: el cielo ya necesita especialistas

Los dos países impulsan nuevas formaciones para guías y profesionales ante el crecimiento del turismo de estrellas

Tener un cielo espectacular ya no es suficiente. Hace falta saber interpretarlo, manejar un telescopio, comunicar astronomía sin perder el rigor científico, conducir a un grupo en plena noche y transformar todo ello en una experiencia turística que, además, sea sostenible y rentable.

Chile y Argentina parecen haberlo entendido. Con apenas unos días de diferencia, ambos países han puesto en marcha nuevas iniciativas formativas que apuntan directamente hacia la profesionalización del astroturismo, un sector que crece al mismo tiempo que aumenta el número de viajeros interesados en descubrir el cielo nocturno.

La última noticia llega desde Argentina. El país acaba de anunciar su primera Capacitación Nacional en Astroturismo, una iniciativa conjunta de la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, la Administración de Parques Nacionales, la Asociación Argentina de Astronomía y la Oficina Regional Andina de Astronomía para el Desarrollo (OAD-UAI). (Argentina)

El programa, que comienza a finales de agosto y se prolongará durante septiembre, está dirigido a guías y prestadores turísticos, gestores provinciales y municipales, guardaparques, responsables de espacios naturales, observatorios y planetarios.

No se trata únicamente de enseñar astronomía. Entre sus contenidos aparecen el diseño de experiencias, las herramientas digitales, la comunicación científica o la protección de los cielos oscuros. Quienes completen todo el programa y presenten el proyecto final recibirán una certificación oficial de la OAD-UAI. 

El objetivo declarado por las autoridades argentinas es ambicioso: establecer una base común de conocimientos que ayude a posicionar al país dentro del mercado internacional del astroturismo.

Chile estrena su primer Diplomado en Astroturismo

Al otro lado de los Andes se está produciendo un movimiento similar.

La Universidad Católica del Norte (UCN) presentó este agosto el que define como primer Diplomado en Astroturismo de Chile, una formación impulsada desde Antofagasta, una de las regiones astronómicas más importantes del planeta.

La primera edición dispone de 30 plazas y nace con un objetivo muy concreto: fortalecer la preparación de guías y emprendedores relacionados con el turismo astronómico.

Y nuevamente, mirar por un telescopio es solo una parte.

El programa incorpora astronomía general y observacional, cosmovisión y etnografía, habilidades comunicativas y administración de negocios. Es decir, conocimientos científicos, pero también herramientas para interpretar el patrimonio cultural relacionado con el cielo, explicarlo al visitante y construir alrededor de él una actividad turística viable. (Universidad Católica del Norte)

Hay un detalle especialmente significativo: según explicó el director del programa y del Instituto de Astronomía de la UCN, Maximiliano Moyano, la iniciativa surge también de una necesidad planteada por el propio sector.

El objetivo es que quienes trabajan con visitantes no sean simplemente acompañantes que disponen de un telescopio, sino profesionales capaces de ofrecer experiencias de calidad y convertirse en verdaderos conocedores de su propio cielo. 

De enseñar constelaciones a diseñar una experiencia turística

La coincidencia entre Chile y Argentina permite observar una evolución interesante del sector.

Durante años, buena parte de la promoción del astroturismo se ha apoyado principalmente en el recurso: cielos oscuros, escasa contaminación lumínica, grandes observatorios o paisajes espectaculares. Sin embargo, a medida que aumenta la demanda, también lo hace la necesidad de formar a las personas que deben convertir esos recursos en experiencias.

Porque un buen guía de astroturismo necesita conocimientos que proceden de disciplinas muy diferentes.

Debe comprender el cielo que está mostrando y evitar errores científicos, pero también saber adaptar la explicación a públicos que pueden ir desde niños hasta aficionados experimentados. Tiene que conocer los instrumentos, interpretar el territorio, controlar un grupo durante una actividad nocturna y comprender aspectos básicos de seguridad, conservación y gestión turística.

Argentina tiene otro ejemplo especialmente revelador. El Observatorio Astronómico de Córdoba, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba, acaba de iniciar la tercera edición de su Curso de Introducción al Astroturismo, que se desarrollará hasta noviembre.

Su objetivo es formar a actuales y futuros prestadores para interpretar el cielo, conducir grupos y diseñar experiencias completas de turismo astronómico. La formación combina clases teóricas con prácticas y salidas de campo y culmina precisamente con el diseño de una jornada completa de astroturismo. (oac.unc.edu.ar)

Es una señal de que la formación comienza a dejar de ser una iniciativa aislada.

Argentina quiere convertir el cielo en producto turístico

El movimiento argentino tampoco surge de la nada.

A comienzos de 2026, la Secretaría de Turismo nacional incorporó el astroturismo entre diez productos turísticos estratégicos para los que elaboró guías específicas destinadas a los territorios. El documento pretende ayudar a desarrollar experiencias vinculadas al cielo y sus fenómenos naturales y proporcionar herramientas para mejorar la competitividad de los destinos. 

Argentina participó además en la elaboración de la Guía para el Desarrollo del Astroturismo de ONU Turismo y la Fundación Starlight, presentada en FITUR 2026, que aborda precisamente la necesidad de gestionar esta modalidad turística desde criterios de sostenibilidad, calidad y protección del cielo nocturno. 

El país cuenta ya con diferentes espacios y establecimientos reconocidos por la Fundación Starlight, entre ellos iniciativas en Jujuy, Corrientes, San Juan, Córdoba y Chubut.

A ello se suma una circunstancia que puede aumentar todavía más el interés internacional por sus cielos: el eclipse anular de Sol del 6 de febrero de 2027, cuya franja atravesará Chile y Argentina y convertirá especialmente algunos territorios de la Patagonia en destinos privilegiados para contemplar el llamado anillo de fuego.

Patagonia bajo un anillo de fuego: el gran viaje para el eclipse de 2027 Crédito: Patagonia sky Chile: del liderazgo astronómico al astroturístico

En Chile, el punto de partida es diferente pero igualmente poderoso.

El norte del país concentra algunos de los grandes observatorios científicos internacionales y posee unas condiciones excepcionales para la astronomía. El desafío ahora consiste en conseguir que una parte de ese enorme patrimonio científico y natural pueda traducirse también en experiencias turísticas de calidad vinculadas al cielo.

Antofagasta quiere desempeñar un papel especialmente importante en ese proceso.

La Universidad Católica del Norte sostiene que la combinación de astronomía, patrimonio, naturaleza e historia convierte a la región en un territorio con enorme potencial para desarrollar esta modalidad turística. Su nuevo diplomado pretende precisamente proporcionar una base común de conocimientos a quienes ya están trabajando o quieren emprender dentro del sector. 

La formación incorpora además una cuestión cada vez más relevante en el astroturismo internacional: las diferentes maneras culturales de interpretar el firmamento. Introducir cosmovisión y etnografía junto a astronomía observacional supone entender que una experiencia nocturna no tiene por qué limitarse a identificar estrellas, planetas y constelaciones occidentales. El cielo también forma parte de la cultura de los territorios.

El futuro del astroturismo también se estudia

Lo que está ocurriendo casi simultáneamente en Chile y Argentina señala, en definitiva, una nueva etapa.

El astroturismo continúa necesitando lugares donde todavía sea posible contemplar las estrellas. Pero un cielo oscuro por sí solo no crea un destino turístico. Hacen falta profesionales, experiencias bien diseñadas, conocimiento científico, interpretación del patrimonio y una estrategia que permita desarrollar la actividad sin deteriorar precisamente el recurso que la hace posible.

Chile y Argentina poseen algo difícil de fabricar: enormes territorios con cielos extraordinarios, paisajes capaces de justificar por sí solos un viaje y una tradición astronómica de primer nivel.

Ahora empiezan a trabajar de manera más decidida sobre la otra pieza de la ecuación: las personas capaces de enseñar esos cielos.

Porque el crecimiento del astroturismo está creando también un nuevo perfil profesional. Y para mirar las estrellas quizá baste con levantar la cabeza; para convertirlas en una buena experiencia turística hace falta bastante más.