Astronomía
Siete películas de terror espacial para pasar Halloween lejos de la Tierra
De Alien a Pandorum: siete viajes entre criaturas, naves abandonadas y planetas hostiles para una noche de cine con pocas vías de escape.
En una casa encantada siempre queda la esperanza de salir corriendo. En una nave espacial, abrir la puerta puede ser una idea todavía peor. El cine de terror lleva décadas aprovechando esa encerrona: estamos lejos de casa, algo falla y la ayuda tardaría demasiado en llegar. Si es que alguien recibe nuestra llamada.
Para este Halloween recuperamos clásicos e incorporamos títulos más recientes en una selección de siete películas de terror espacial. Hay criaturas, expediciones que se tuercen y tripulantes que darían cualquier cosa por volver a su aburrida rutina terrestre. Prepara las palomitas y procura no investigar ese ruido del pasillo.
Alien, el octavo pasajero (1979): el miedo a compartir naveLa tripulación de la Nostromo interrumpe su regreso a la Tierra para investigar una señal. Lo que encuentra convierte un viaje de trabajo en una lucha por sobrevivir.
Ridley Scott construye el terror con corredores industriales, esperas y una criatura cuya presencia se siente incluso cuando no aparece. La nave parece un lugar usado, incómodo y demasiado real; sus trabajadores discuten y se cansan. Esa normalidad hace que la irrupción del horror resulte todavía más brutal.
Sigourney Weaver y su teniente Ripley son motivo suficiente para regresar. Si nunca la has visto, evita los avances que cuentan demasiado: descubrir sus amenazas forma parte del viaje.
Alien: Romulus (2024): el miedo vuelve a los conductos
El director uruguayo Fede Álvarez lleva a un grupo de jóvenes colonos a explorar una estación espacial abandonada. Buscan una oportunidad para cambiar de vida y encuentran algo bastante menos recomendable.
Alien: Romulus recupera la claustrofobia, los espacios estrechos y el terror corporal de la saga, con Cailee Spaeny y David Jonsson entre sus protagonistas.
Su mejor argumento para Halloween es la tensión física: puertas, escaleras y conductos dejan de ser elementos del decorado para convertirse en obstáculos decisivos. Una buena opción para quienes quieren criaturas y un ritmo más acelerado que el del clásico.
Horizonte final (1997): una casa encantada cerca de Neptuno
Una nave desaparecida reaparece y un equipo parte a investigar. El problema es que la Event Horizon no ha regresado precisamente en condiciones de recibir visitas.
Paul W. S. Anderson mezcla ciencia ficción con horror sobrenatural en una película protagonizada por Laurence Fishburne y Sam Neill. Aquí el peligro juega con los recuerdos, la culpa y las percepciones de quienes suben a bordo.
Es la elección para quienes prefieren que su Halloween incluya imágenes perturbadoras y una atmósfera infernal. Su nave parece diseñada por alguien que consideraba una catedral gótica el colmo de la comodidad.
Pitch Black (2000): el miedo a que se apague la luz
Tras un aterrizaje de emergencia, los supervivientes de una nave quedan atrapados en un planeta hostil. La llegada de la oscuridad cambia sus posibilidades de salir con vida.
David Twohy convierte la luz en un recurso de supervivencia y presenta a Riddick, interpretado por Vin Diesel, como un aliado al que tampoco conviene perder de vista.
El planteamiento permite disfrutar de una aventura directa, con criaturas y alianzas incómodas. Para los aficionados a la astronomía tiene, además, un ingrediente cinematográfico irresistible: un eclipse que modifica por completo las reglas del escenario.
Pandorum (2009): despertar sin saber dónde estás
Dos tripulantes salen de la hibernación sin recordar con claridad quiénes son ni qué ha ocurrido. La nave parece desierta, pero pronto descubren que recorrerla exige algo más que encontrar el interruptor.
Christian Alvart dirige a Dennis Quaid y Ben Foster en una historia que combina amnesia, encierro y supervivencia. El espectador avanza con tan pocas certezas como los personajes.
Es una propuesta especialmente apropiada para quienes disfrutan reconstruyendo un misterio mientras sospechan de cada explicación. Conviene llegar sin conocer sus giros.
Life (2017): cuando el descubrimiento no debería salir del laboratorio
Encontrar vida extraterrestre sería uno de los mayores acontecimientos científicos de nuestra historia. En Life, la celebración dura bastante menos de lo previsto.
La película de Daniel Espinosa, con Rebecca Ferguson, Jake Gyllenhaal y Ryan Reynolds, sitúa el peligro en la Estación Espacial Internacional. Una forma de vida procedente de Marte obliga a reconsiderar las primeras impresiones del equipo.
Su fuerza está en convertir la curiosidad científica en una amenaza cercana. La estación, sus compartimentos y los protocolos de contención sostienen una pregunta cada vez más urgente: cómo estudiar algo sin darle la oportunidad de estudiarnos a nosotros.
Europa Report (2013): el miedo a seguir investigando
El ecuatoriano Sebastián Cordero dirige esta expedición a Europa, la luna helada de Júpiter, en busca de posibles indicios de vida.
Su estructura de grabaciones de misión acerca al espectador a la rutina del equipo y a las decisiones que toma cuando las dificultades se acumulan. Tiene un ritmo más contenido y se mueve entre el suspense científico y el terror a lo desconocido.
Es la elección para quienes prefieren una inquietud que crece poco a poco. También plantea una cuestión muy humana: cuánto estamos dispuestos a arriesgar por descubrir algo que nadie ha visto.
Después de recorrer las brujas, calaveras y fantasmas del cosmos, y también conocer las estrellas zombi, esta vez podemos pasar miedo sin salir del sofá. Y si durante la película llega una señal misteriosa, quizá convenga dejar que responda otro.