Astronomía
Oriónidas 2026: una cita con el Halley antes de que vuelva el Sol
La lluvia de estrellas alcanza su máximo en torno al 21 de octubre. La madrugada ofrece las mejores opciones para esquivar la luz lunar.
El cometa Halley no regresará al entorno del Sol hasta 2061, pero esta semana podemos contemplar una de sus huellas más reconocibles. Las Oriónidas de 2026 alcanzan su máxima actividad alrededor del 21 de octubre, cuando partículas desprendidas por el cometa entran en nuestra atmósfera y dibujan fugaces trazos luminosos. Para disfrutar de esta cita de astroturismo, este año conviene preparar el despertador: las mejores oportunidades llegarán avanzada la madrugada.
La lluvia permanece activa del 2 de octubre al 7 de noviembre, aunque la noche del 21 al 22 de octubre concentra buena parte del interés. Es una de las protagonistas de nuestra agenda de eventos astronómicos de octubre de 2026, con una particularidad que merece atención: su máximo no funciona como una cita que empieza y termina a una hora exacta.
Cuándo ver las Oriónidas y qué ocurrirá con la LunaEl Instituto Geográfico Nacional sitúa el máximo el 21 de octubre y señala que pueden producirse picos secundarios en las noches próximas. Por eso, si las nubes impiden observar durante la noche principal, las jornadas circundantes también ofrecen oportunidades, aunque sin garantizar la misma actividad.
En 2026, el obstáculo será la Luna creciente gibosa, que iluminará el cielo durante parte de la noche y hará más difícil distinguir los meteoros débiles. La American Meteor Society estima una iluminación lunar cercana a las tres cuartas partes durante la noche del máximo.
La estrategia consiste en aprovechar el intervalo entre la puesta de la Luna y el comienzo del amanecer. Para España peninsular, el IGN ofrece como referencia una puesta lunar hacia las 03:00, hora oficial peninsular. Es una orientación: el horario concreto depende del lugar de observación.
En Latinoamérica tampoco conviene trasladar una hora única a todos los países. Hay que consultar la puesta lunar y el inicio del alba de cada localidad y buscar ese tramo de cielo más oscuro.
Cuántos meteoros se pueden esperar
Las Oriónidas son una lluvia de actividad moderada. La NASA y la American Meteor Society toman como referencia habitual entre 10 y 20 meteoros por hora en condiciones favorables.
Esta cifra necesita contexto. No significa que cada persona vaya a contar veinte estrellas fugaces en sesenta minutos. La oscuridad del cielo, la altura del radiante, las nubes y la luz lunar modifican considerablemente lo que podemos ver. Desde una ciudad, muchos trazos pasarán inadvertidos.
Aunque existen antecedentes de años con una actividad bastante mayor, esas cifras excepcionales no deben presentarse como la previsión de 2026. El atractivo de las Oriónidas está también en la rapidez de sus meteoros y en la posibilidad de observar alguno especialmente brillante.
Por qué el Halley aparece en esta historiaEl origen de la lluvia está en el cometa 1P/Halley, cuyo último paso por el entorno solar ocurrió en 1986. Durante sus recorridos, el cometa libera material que queda distribuido por su órbita. Cada octubre, la Tierra atraviesa una corriente de esas partículas.
Al penetrar en la atmósfera a unos 66 kilómetros por segundo, generan el fenómeno luminoso que llamamos meteoro. Algunos dejan estelas persistentes, visibles durante un tiempo después del destello.
El Halley también origina las eta acuáridas de mayo. Son dos encuentros anuales con su legado, aunque el propio cometa continúe lejos de nosotros.
Una lluvia compartida por ambos hemisferios: dónde mirarLas Oriónidas pueden observarse desde los hemisferios norte y sur. Su radiante, el punto del que parecen proceder las trayectorias, está cerca de la constelación de Orión, al norte de Betelgeuse.
Sin embargo, no es necesario mantener la mirada fija allí. Los meteoros pueden aparecer por distintas zonas del firmamento. Para contemplarlos resulta más útil abarcar una región amplia del cielo que concentrarse en una estrella.
La observación se favorece después de medianoche y durante las horas previas al alba, cuando el radiante gana altura. En octubre, esta propuesta de turismo astronómico acompaña al otoño boreal y a la primavera austral.
Radiante de las Oriónidas, hmemisferio norte / Crédtio: IGN Cómo preparar la observaciónNo hacen falta telescopios ni prismáticos: limitan el campo de visión. Conviene elegir un lugar oscuro, con pocos obstáculos, acomodarse en una tumbona o esterilla y dejar que la vista se adapte a la oscuridad, evitando consultar continuamente el móvil.
Para una salida de turismo de estrellas, merece la pena comprobar antes la nubosidad, los accesos y los horarios locales de la Luna. Si todavía está sobre el horizonte, es preferible mirar hacia la zona más oscura del cielo, apartada de su resplandor.
Las Oriónidas proponen un encuentro breve con una historia mucho más larga: el cometa que volverá en 2061 ya tiene una cita con nosotros esta madrugada.