Los Mejores Eventos Astronómicos de Sepetiembre 2026

Astronomía

Los Mejores Eventos Astronómicos de Sepetiembre 2026

Septiembre trae conjunciones, lluvias de estrellas, el máximo brillo de Venus, la oposición de Neptuno y el equinoccio.

Septiembre marca uno de los grandes puntos de transición del año astronómico. El verano comienza a despedirse en el hemisferio norte mientras el invierno austral avanza hacia su final, y el cielo nocturno empieza a mostrar poco a poco una configuración diferente, con las constelaciones propias del otoño ganando terreno.

Las noches se alargan en el hemisferio norte y aumenta progresivamente el tiempo disponible para la observación. Al mismo tiempo, el cielo austral continúa ofreciendo una enorme riqueza de objetos y estructuras galácticas.

Pero septiembre no es únicamente un mes de transición. También viene cargado de eventos astronómicos.

La Luna recorrerá el cielo acercándose sucesivamente a Marte, Júpiter, Mercurio y Venus. Venus alcanzará su máximo brillo del año, Neptuno llegará a la oposición y una nueva estación comenzará con el equinoccio. El mes terminará además con la conocida Luna de la Cosecha.

Como siempre, muchas empresas y profesionales del astroturismo repartidos por distintos territorios organizan durante estas fechas observaciones, rutas y experiencias que permiten disfrutar de estos fenómenos con acompañamiento especializado.

La Luna en septiembre

La Luna llena tendrá lugar el 26 de septiembre de 2026. Será la denominada popularmente Luna de la Cosecha, al tratarse del plenilunio más cercano al equinoccio de septiembre en el hemisferio norte.

Fases de la luna en septiembre 2026 / Vía: Tutiempo.net

El nombre está relacionado con los ciclos agrícolas tradicionales. En latitudes medias del hemisferio norte, durante varios días alrededor de estas fechas la Luna sale con una diferencia horaria menor de lo habitual de una noche a otra, proporcionando luz adicional durante las primeras horas nocturnas. Históricamente, esta circunstancia facilitaba prolongar las labores de recolección después de la puesta de Sol.

Las fases lunares de septiembre serán:

Cuarto menguante: 4 de septiembre
Luna nueva: 11 de septiembre
Cuarto creciente: 18 de septiembre
Luna llena: 26 de septiembre

La Luna nueva del 11 de septiembre ofrecerá además una de las mejores ventanas del mes para la observación del cielo profundo. Con la ausencia de luz lunar, galaxias, nebulosas y cúmulos estelares débiles podrán destacar con mayor facilidad bajo cielos oscuros.

Conjunciones y encuentros celestes

El movimiento aparente de los cuerpos del Sistema Solar sobre la bóveda celeste genera durante septiembre una interesante sucesión de acercamientos visuales.

Uno de los principales protagonistas será la Luna, que durante la primera mitad del mes pasará cerca de varios planetas.

Entre la tarde del 6 de septiembre y el amanecer del día 7, la Luna aparecerá próxima a Marte.

El 8 de septiembre llegará el turno de Júpiter. Ambos cuerpos pasarán muy cerca en el cielo y, desde algunas regiones de Canadá, Groenlandia, Estados Unidos y el este de Rusia, la Luna llegará incluso a ocultar temporalmente al planeta. Buena parte de esa ocultación se producirá con el cielo iluminado, por lo que las condiciones de observación dependerán mucho de cada localización.

El 12 de septiembre, una Luna extremadamente fina podrá encontrarse visualmente cerca de Mercurio durante el crepúsculo.

Y el 14 de septiembre, la Luna se acercará a Venus, formando una de las parejas más llamativas del mes. Desde determinadas regiones de Europa, África, Asia y Rusia occidental se producirá además una ocultación de Venus por la Luna, aunque en muchos lugares el fenómeno tendrá lugar durante el día.

Otros encuentros destacables serán:

2 de septiembre: Venus cerca de Spica.

3 de septiembre: la Luna cerca de las Pléyades.

3 de septiembre: la Luna también pasará cerca de Urano.

17 de septiembre: Marte cerca de Pólux.

27 de septiembre: la Luna aparecerá cerca de Saturno.

30 de septiembre: la Luna volverá a encontrarse visualmente con las Pléyades.

Estos acontecimientos permiten comprobar de forma sencilla que el cielo no es un escenario estático. Los planetas recorren lentamente la eclíptica mientras la Luna completa su movimiento alrededor de la Tierra.

El 6 de septiembre la Luna aparecerá junto al planeta ;arte / Imagen creada mediante el uso de IA Venus alcanza su máximo brillo

Septiembre tendrá un protagonista especialmente luminoso.

En torno al 18-19 de septiembre, Venus alcanzará su máximo brillo de esta aparición, con una magnitud próxima a -4,8. Será, después de la Luna, el objeto natural más brillante visible en el cielo nocturno.

Durante esas fechas podrá localizarse después de la puesta de Sol, bajo sobre el horizonte occidental. Conviene disponer de un horizonte despejado, ya que su altura será reducida.

Lo más curioso es que, aunque Venus brillará con una intensidad extraordinaria, observado con telescopio no mostrará un disco completamente iluminado.

Su fase será de aproximadamente una cuarta parte.

La explicación está en la geometría de su órbita. Venus estará relativamente cerca de la Tierra y presentará un tamaño aparente considerable. Aunque solo una fracción de su hemisferio visible esté iluminada por el Sol, su cercanía y tamaño aparente harán que alcance un brillo espectacular.

Cometas visibles en septiembre

Los cometas siguen siendo algunos de los objetos más exigentes para el observador aficionado.

Uno de los protagonistas del mes será 169P/NEAT, un cometa periódico que alcanzará el perihelio el 21 de septiembre de 2026, es decir, el punto de su órbita más cercano al Sol.

No será, sin embargo, un cometa espectacular. Las estimaciones actuales sitúan su brillo alrededor de la magnitud 14-15 cerca del perihelio, por lo que será un objetivo reservado principalmente a telescopios y, sobre todo, a observadores con experiencia y buenas cartas de localización.

Su interés resulta especialmente notable porque 169P/NEAT está asociado a las Alfa Capricórnidas, una lluvia de meteoros activa durante el verano. Las partículas desprendidas por este cuerpo a lo largo de sus sucesivos pasos por el Sistema Solar forman parte de la corriente que la Tierra atraviesa cada año.

Cómo observar cometas: precisión y paciencia

La localización de cometas requiere cartas celestes actualizadas y planificación previa. Bajo cielos oscuros y con telescopios adecuados, estos objetos suelen aparecer como estructuras difusas y poco contrastadas.

Además de su interés visual, los cometas conservan materiales procedentes de las primeras etapas de formación del Sistema Solar y constituyen auténticos registros de su historia primitiva.

Lluvias de estrellas de septiembre

Septiembre no posee una lluvia de meteoros comparable a las Perseidas de agosto, pero sí ofrece varias corrientes menores que permiten seguir disfrutando de las estrellas fugaces.

Crédito: milangucci / Uso de imagen bajo licencia Depositphotos  Aurígidas

Las Aurígidas alcanzarán su máximo alrededor del 1 de septiembre, con una actividad aproximada de unos seis meteoros por hora en condiciones ideales.

En 2026 la observación se verá bastante perjudicada por la presencia de una Luna gibosa menguante, cuya luminosidad ocultará buena parte de los meteoros más débiles.

Se trata de una lluvia modesta, aunque en determinados años ha protagonizado aumentos de actividad inesperados.

Épsilon Perseidas de septiembre

Las Épsilon Perseidas de septiembre alcanzarán su máximo alrededor del 9 de septiembre.

Su actividad suele situarse en torno a unos cinco meteoros por hora, aunque algunas previsiones elevan algo esa cifra. En 2026 contarán con unas condiciones especialmente favorables, ya que su máximo tendrá lugar apenas dos días antes de la Luna nueva.

La escasa iluminación lunar facilitará detectar los meteoros más débiles y probablemente convertirá esta lluvia en una de las mejores oportunidades de septiembre para observar estrellas fugaces.

Líncidas de septiembre

Entre el 12 y el 13 de septiembre alcanzarán su máxima actividad las Líncidas de septiembre.

Es una lluvia mucho más débil, con apenas unos pocos meteoros por hora. La presencia de una Luna creciente muy fina apenas interferirá en la observación.

Cómo observar una lluvia de estrellas

Las mejores condiciones se consiguen lejos de la contaminación lumínica y dejando que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos veinte o treinta minutos.

No hace falta telescopio ni prismáticos. Lo mejor es disponer de una zona amplia de cielo, oscuridad, comodidad y paciencia.

El cielo destacado de septiembre

Septiembre representa una auténtica transición visual entre dos grandes paisajes celestes.

En el hemisferio norte, el Triángulo de Verano continúa dominando buena parte del cielo nocturno. Vega, Deneb y Altair forman una referencia sencilla desde la que localizar constelaciones como el Cisne, el Águila, la Lira, la Zorra, la Flecha o el Delfín.

A medida que avanza la noche, Pegaso y Andrómeda comienzan a ganar altura por el este y anuncian la llegada del cielo otoñal.

La galaxia de Andrómeda, M31, se convierte en uno de los grandes objetivos del mes. Bajo cielos realmente oscuros puede distinguirse incluso a simple vista como una pequeña mancha difusa, mientras que unos prismáticos permiten apreciarla con bastante mayor facilidad.

Galaxia de Andrómeda / Crédito: NASA/Hubble

También merece la pena intentar localizar la galaxia del Triángulo, M33, aunque requiere cielos oscuros y es bastante más difícil de distinguir.

Septiembre ofrece también buenas oportunidades para explorar cúmulos y nebulosas.

El cúmulo abierto M39, en la constelación del Cisne, resulta especialmente atractivo con prismáticos. Para los observadores equipados con telescopios, la Nebulosa Saturno, NGC 7009, y la Nebulosa Bola de Nieve Azul, NGC 7662, constituyen objetivos interesantes. Los más experimentados pueden intentar localizar el Quinteto de Stephan, un famoso grupo compacto de galaxias.

En el hemisferio sur, constelaciones como el Pavo, el Indio y el Microscopio ganan protagonismo, mientras otras regiones de la Vía Láctea continúan ofreciendo campos estelares especialmente ricos.

Las noches próximas a la Luna nueva serán las mejores para recuperar estructuras débiles y observar objetos que durante las noches iluminadas por la Luna resultan mucho más difíciles.

Y alrededor del equinoccio aparece también una buena oportunidad para buscar la luz zodiacal, un resplandor tenue y triangular producido por la luz solar reflejada en partículas de polvo interplanetario.

En el hemisferio norte resulta especialmente favorable antes del amanecer durante estas fechas, siempre desde lugares muy oscuros y alejados de focos de contaminación lumínica.

Días destacados de septiembre 19 de septiembre – Día de la Astronomía

El 19 de septiembre de 2026 se celebrará el Día de la Astronomía de otoño.

La iniciativa, promovida desde hace décadas por la Astronomical League, busca acercar la astronomía a la sociedad y facilitar que personas de todas las edades puedan descubrir el cielo mediante observaciones, planetarios, museos, asociaciones y actividades públicas.

En 2026, la celebración se enmarca dentro de la Semana de la Astronomía, del 14 al 20 de septiembre.

19 de septiembre – Noche Internacional de Observación de la Luna

Ese mismo día, el 19 de septiembre, tendrá lugar la Noche Internacional de Observación de la Luna, una iniciativa internacional impulsada por NASA que cada año invita a personas de todo el mundo a observar nuestro satélite natural.

La fecha se elige cerca del cuarto creciente, una de las mejores fases para estudiar la superficie lunar durante las primeras horas de la noche. En ese momento, la frontera entre la zona iluminada y la oscura —el terminador— atraviesa buena parte del disco lunar y genera sombras que permiten distinguir con especial claridad cráteres, montañas y otras estructuras.

La Luna puede observarse a simple vista, con prismáticos o mediante telescopio, y la iniciativa anima tanto a participar en actividades públicas como a organizar observaciones particulares.

Nuestro satélite ha servido durante milenios para medir el tiempo, construir calendarios, orientar navegaciones y alimentar relatos y tradiciones. Pero al telescopio se transforma también en un paisaje geológico: los mares se revelan como grandes llanuras basálticas y los cráteres muestran las huellas de impactos ocurridos hace millones o miles de millones de años.

Autor: Fr. Fernando Ruiz para Turismodeestrellas.com 20 de septiembre – 75 años del vuelo de Yorick

El 20 de septiembre de 2026 se cumplirán 75 años del vuelo de Yorick, un macaco rhesus que protagonizó uno de los primeros experimentos biológicos de gran altitud realizados por Estados Unidos.

El 20 de septiembre de 1951, Yorick y once ratones viajaron a bordo de un cohete Aerobee lanzado desde la base de Holloman, en Nuevo México.

El vehículo alcanzó aproximadamente 236.000 pies de altitud, unos 72 kilómetros, y la cápsula fue recuperada con éxito mediante paracaídas.

Yorick se hizo conocido como el primer mono que sobrevivió al vuelo y al aterrizaje de una misión de este tipo, aunque no llegó técnicamente al espacio según la definición convencional de la línea de Kármán, situada a 100 kilómetros de altitud. Algunas fuentes históricas señalan además que murió unas horas después de la recuperación, probablemente debido al sobrecalentamiento sufrido dentro de la cápsula.

Su vuelo formó parte de una etapa temprana de experimentación destinada a estudiar cómo respondían los organismos vivos a las aceleraciones, vibraciones y condiciones asociadas a los vuelos de gran altitud.

Décadas antes de los grandes programas tripulados, este tipo de misiones ayudó a recopilar datos que resultarían esenciales para el desarrollo posterior de los vuelos humanos.

23 de septiembre – 180 años del descubrimiento de Neptuno

El 23 de septiembre de 2026 se cumplirán 180 años del descubrimiento de Neptuno, el octavo planeta del Sistema Solar.

Su historia comenzó mucho antes de que fuera identificado a través de un telescopio.

Después del descubrimiento de Urano en 1781, los astrónomos observaron irregularidades en su movimiento que no encajaban completamente con las posiciones calculadas. Una posible explicación era la influencia gravitatoria de otro planeta todavía desconocido.

Los matemáticos Urbain Le Verrier, en Francia, y John Couch Adams, en Inglaterra, calcularon de manera independiente dónde podría encontrarse ese mundo.

En la noche del 23 al 24 de septiembre de 1846, el astrónomo Johann Gottfried Galle y Heinrich d'Arrest observaron desde el Observatorio de Berlín un objeto situado apenas a alrededor de un grado de la posición prevista por Le Verrier...Era Neptuno.

Imagen de Neptuno tomada por la sonda Voyager 2 / Crédito: NASA

Su descubrimiento se convirtió en una de las grandes demostraciones históricas del poder de las matemáticas y de la mecánica celeste: un planeta había sido localizado gracias al efecto gravitatorio que ejercía sobre otro.

Curiosamente, Neptuno había sido observado antes sin ser reconocido como planeta. Galileo Galilei lo registró en 1612 y 1613 mientras estudiaba Júpiter y sus satélites, pero lo confundió con una estrella debido a su lentísimo movimiento aparente.

Neptuno se encuentra a unas 30 unidades astronómicas del Sol y tarda aproximadamente 165 años terrestres en completar una órbita. De hecho, en 2011 completó por primera vez una vuelta alrededor del Sol desde su descubrimiento oficial en 1846.

En 1989, la sonda Voyager 2 se convirtió en la primera —y hasta ahora única— misión espacial que ha visitado Neptuno de cerca. Sus imágenes revelaron un mundo dinámico, con una atmósfera activa, vientos extremadamente rápidos, anillos y un complejo sistema de lunas.

Y este septiembre existe además una coincidencia especialmente interesante: apenas tres días después del aniversario de su descubrimiento, Neptuno alcanzará la oposición el 26 de septiembre, uno de los mejores momentos del año para intentar observarlo con ayuda óptica.

23 de septiembre – Equinoccio de septiembre (22 en algunos países)

El 23 de septiembre, a las 00:06 UTC, tendrá lugar el equinoccio de septiembre. Será aproximadamente a las 02:06 en la España peninsular (CEST), las 21:06 del 22 de septiembre en Chile continental y las 18:06 del 22 de septiembre en Ciudad de México.

Este momento marca el instante en que el Sol cruza el ecuador celeste y pasa del hemisferio norte celeste al sur. En el hemisferio norte comienza entonces el otoño astronómico, mientras que en el hemisferio sur da comienzo la primavera.

Aunque suele decirse que durante el equinoccio el día y la noche duran exactamente lo mismo, en realidad no es del todo así. La refracción atmosférica y la forma en la que se mide la salida y la puesta del Sol hacen que el día tenga todavía algunos minutos más de duración que la noche en muchas regiones.

Aun así, el equinoccio representa uno de los momentos del año en los que la distribución de luz solar entre ambos hemisferios es más equilibrada.

A partir de esa fecha, en el hemisferio norte las noches seguirán ganando terreno de manera progresiva hasta el solsticio de diciembre, algo especialmente interesante para quienes practican observación astronómica y astroturismo: más horas de oscuridad significan también más tiempo disponible para disfrutar del cielo.

El equinoccio es, además, uno de los cuatro grandes puntos que estructuran el calendario astronómico anual junto a los dos solsticios y el otro equinoccio, y durante siglos ha servido como referencia para calendarios, ciclos agrícolas y celebraciones culturales en distintas partes del mundo.

Uso de imagen bajo licencia Depositphotos Septiembre, en resumen

Septiembre de 2026 reunirá algunos de los fenómenos más variados del final del verano y comienzo del otoño astronómico en el hemisferio norte.

Durante el mes, la Luna protagonizará varios encuentros con planetas y cúmulos estelares; Venus alcanzará su máximo brillo; las Aurígidas y las Épsilon Perseidas de septiembre dejarán pequeñas oportunidades para observar meteoros; el cometa 169P/NEAT alcanzará el perihelio y Neptuno llegará a la oposición pocos días después de cumplirse 180 años de su descubrimiento.

La Luna nueva del 11 de septiembre marcará una de las mejores ventanas para cielo profundo, mientras que la Luna llena del 26, la tradicional Luna de la Cosecha, cerrará el mes con uno de sus grandes hitos visuales.

Y, entre medias, el equinoccio del 23 de septiembre señalará el cambio de estación y el comienzo de unas noches cada vez más largas en el hemisferio norte.

Septiembre no tiene un único gran acontecimiento que monopolice el calendario, sino una sucesión de oportunidades para salir a observar: planetas, meteoros, galaxias, encuentros lunares y cielos progresivamente más oscuros.

Una buena excusa para volver a mirar arriba y, si es posible, hacerlo desde un lugar alejado de las luces.

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