Astronomía
Belka y Strelka: las dos perritas que viajaron al espacio y regresaron para contarlo
El 19 de agosto de 1960, Belka y Strelka partieron hacia la órbita y regresaron vivas. Su viaje allanó el camino para Yuri Gagarin.
El 19 de agosto de 1960, dos pequeñas perras soviéticas se acomodaron —aunque probablemente acomodarse sea mucho decir— en el interior de una cápsula espacial situada sobre un cohete en el cosmódromo de Baikonur. Se llamaban Belka y Strelka y estaban a punto de protagonizar una de esas historias de la carrera espacial que parecen escritas para el cine: viajaron hasta la órbita terrestre, permanecieron alrededor de un día en el espacio y regresaron vivas a la Tierra.
Hoy se cumplen 66 años de aquella misión, un experimento crucial para demostrar que un organismo podía soportar no solo el lanzamiento y la ingravidez, sino también algo que entonces resultaba especialmente inquietante: el regreso desde la órbita.
La hazaña tuvo consecuencias inmediatas. Menos de ocho meses después, el 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en orbitar la Tierra. Antes de enviarle allí arriba, la Unión Soviética había necesitado comprobar que era posible traerlo de vuelta. Y Belka y Strelka ayudaron decisivamente a demostrarlo. Así lo recuerda la historia oficial de los animales enviados al espacio de la NASA.
El académico Oleg G. Gazenko muestra a Strelka (izquierda) y Belka a los periodistas reunidos tras su exitosa recuperación./ Crédito: NASA Laika llegó primero, pero nunca pudo regresarBelka y Strelka no fueron las primeras perras soviéticas que alcanzaron el espacio. Ese lugar en la historia pertenece a Laika, enviada a bordo del Sputnik 2 el 3 de noviembre de 1957 y convertida en el primer animal que orbitó nuestro planeta.
Pero aquella nave no había sido diseñada para regresar a la Tierra. Laika murió pocas horas después del lanzamiento debido al sobrecalentamiento de la cápsula, aunque durante años la versión oficial soviética ofreció una historia diferente sobre cuánto tiempo había sobrevivido. La propia ESA recuerda la misión de Laika y los primeros años de la carrera espacial, mientras que la NASA detalla que el Sputnik 2 terminó desintegrándose al reentrar en la atmósfera en abril de 1958.
La siguiente meta estaba clara: poner animales en órbita y recuperarlos con vida.
Y tampoco se consiguió al primer intento. El 28 de julio de 1960, apenas tres semanas antes del vuelo de Belka y Strelka, las perras Bars y Lisichka murieron cuando el cohete que debía transportarlas explotó poco después del lanzamiento.
La carrera hacia el primer vuelo humano estaba avanzando a una velocidad extraordinaria, pero también cobrándose víctimas.
Sputnik 5: dos perros y una pequeña arca de Noé espacialFinalmente, el 19 de agosto despegó desde Baikonur Korabl-Sputnik 2, conocida también en Occidente como Sputnik 5. No era todavía una Vostok tripulada, pero pertenecía al programa de naves precursoras utilizadas para probar los sistemas que posteriormente necesitarían los cosmonautas.
Despegue de la Sputnik 5 con las perritas Belka y Strelka dentro / Crédito: sputnik.ruY Belka y Strelka no viajaban solas.
En el interior de la nave había también un conejo gris, 40 ratones, dos ratas, moscas de la fruta y diferentes muestras de plantas y otros materiales biológicos. La NASA conserva la relación de aquella peculiar tripulación en su documentación histórica.
El objetivo era mucho más serio de lo que podría sugerir esta curiosa arca espacial. Los científicos necesitaban estudiar cómo reaccionaban distintos organismos ante el lanzamiento, la microgravedad, la radiación y las condiciones de un vuelo orbital prolongado.
Y, especialmente, necesitaban comprobar que podían regresar.
17 vueltas a la Tierra y alrededor de 24 horas en el espacioLa nave completó 17 órbitas alrededor de nuestro planeta durante aproximadamente 24 horas antes de iniciar el regreso. La cápsula reentró en la atmósfera y sus ocupantes fueron recuperados con vida el 20 de agosto de 1960.
Aquí existe una pequeña curiosidad documental: algunas fuentes históricas hablan de 18 órbitas, mientras que lainformación más reciente de la NASA sobre los preparativos del programa Vostok contabiliza 17. Para esta efeméride nos quedamos con esta última cifra oficial.
El éxito convirtió a Belka y Strelka, junto al resto de organismos de la cápsula, en los primeros seres vivos recuperados con éxito después de completar un vuelo orbital alrededor de la Tierra.
Este matiz es importante. Antes que ellas, otros animales habían viajado al espacio y regresado vivos en vuelos suborbitales. Belka y Strelka fueron las primeras en entrar en órbita y volver sanas y salvas.
Y además las vigilaron por televisiónUno de los aspectos más sorprendentes del experimento fue que los científicos soviéticos pudieron observar a los perros mediante cámaras instaladas dentro de la cápsula.
Las imágenes permitieron comprobar su comportamiento en ingravidez. De hecho, los responsables de la misión llegaron a preocuparse durante las primeras órbitas porque los animales apenas se movían. Después comenzaron a mostrar una actividad más normal.
Aquellas observaciones proporcionaban información difícil de conseguir de otra manera. A comienzos de los años sesenta todavía existían numerosas incógnitas sobre los efectos de la ausencia de gravedad: se temían alteraciones de la orientación, problemas de coordinación, cambios circulatorios y otras reacciones fisiológicas que podían comprometer seriamente un futuro vuelo humano.Documentos históricos conservados por la NASA muestran hasta qué punto estos experimentos fueron considerados esenciales antes de autorizar el viaje de un cosmonauta.
Imágenes de Bleka y Strelka en órbita / Crédito: sputnik.ru De Belka y Strelka a Yuri GagarinDespués llegaron más perros.
Chernushka voló en marzo de 1961 acompañada por un maniquí que simulaba a un cosmonauta. Pocas semanas más tarde hizo lo mismo Zvezdochka. Ambas misiones sirvieron para comprobar prácticamente la configuración que utilizaría el primer vuelo humano.
Finalmente, el 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin despegó a bordo de la Vostok 1, completó una órbita alrededor de la Tierra y regresó convertido en el primer ser humano que había viajado al espacio orbital.
Habían transcurrido menos de ocho meses desde la aventura de Belka y Strelka.
La relación entre ambas historias no es simplemente simbólica. La NASA considera aquellos vuelos con animales parte directa de las pruebas de los sistemas de soporte vital y recuperación de las naves Vostok.
Strelka tuvo cachorros... y uno terminó en la Casa BlancaLa historia todavía guarda un giro maravilloso.
Después del vuelo, Strelka tuvo seis cachorros completamente sanos, algo que también interesaba a los investigadores porque permitía observar si el viaje espacial había producido consecuencias posteriores.
Uno de aquellos cachorros se llamaba Pushinka —algo así como “Pelusita”— y terminó protagonizando un insólito episodio de diplomacia espacial.
En 1961, el líder soviético Nikita Jrushchov regaló Pushinka a la familia del presidente estadounidense John F. Kennedy. La perrita llegó a la Casa Blanca para Caroline Kennedy en plena Guerra Fría: la descendiente de una cosmonauta soviética viviendo con la familia del presidente de Estados Unidos.
Pushinka acabaría cruzándose con Charlie, uno de los perros de los Kennedy, y tuvo su propia camada. El propio presidente bromeó llamando a aquellos cachorros pupniks, un juego de palabras entre puppies y Sputnik.
Pocas historias resumen de una manera tan peculiar la mezcla de rivalidad, propaganda y fascinación que caracterizó los primeros años de la carrera espacial.
Los animales que abrieron el camino al espacioVista desde 2026, la historia de Belka y Strelka tiene inevitablemente dos caras.
Sus vuelos fueron fundamentales para conocer cómo respondía un organismo al ambiente espacial y contribuyeron directamente al desarrollo de los vuelos humanos. Pero la experimentación espacial con animales tuvo también un coste evidente: muchos murieron durante lanzamientos, vuelos o reentradas. Laika se convirtió en el caso más famoso, pero estuvo lejos de ser el único.
Belka y Strelka tuvieron un destino excepcionalmente afortunado. Regresaron vivas, continuaron viviendo después de la misión y tuvieron descendencia.
Su viaje demostró algo que hoy damos por sentado cada vez que una cápsula regresa de la Estación Espacial Internacional: que un ser vivo podía despegar de nuestro planeta, permanecer en órbita y atravesar de nuevo la atmósfera para regresar a casa.
Hace 66 años aquello estaba muy lejos de ser evidente. Y antes de que Gagarin contemplara la curvatura de la Tierra desde una Vostok, dos pequeñas perras ya habían hecho el viaje de ida y vuelta.
Fuentes de referenciaLa información histórica puede ampliarse en NASA: A Brief History of Animals in Space, en el repaso de la agencia a las misiones que prepararon el vuelo de Yuri Gagarin y en la documentación de la ESA sobre los comienzos de la carrera espacial soviética.