Las Perseidas que el eclipse ha dejado en la sombra y aún así brillarán el 13 de agosto

Astronomía

Las Perseidas que el eclipse ha dejado en la sombra y aún así brillarán el 13 de agosto

El eclipse acapara todas las miradas, pero horas después llegará el máximo de las Perseidas y con Luna nueva: una noche astronómica excepcional.

En cualquier otro verano llevaríamos días hablando de ellas. Buscaríamos un cielo oscuro, prepararíamos una manta y miraríamos hacia arriba esperando las famosas Lágrimas de San Lorenzo. Pero 2026 no es un verano cualquiera. El eclipse de Sol del 12 de agosto ha acaparado tanta atención que las Perseidas parecen haberse quedado este año en un discreto segundo plano...Y, sin embargo, ahí estarán.

De hecho, apenas unas horas después de que millones de personas miren hacia el oeste para contemplar el eclipse total o parcial desde España, comenzará la que probablemente sea una de las mejores noches para observar las Perseidas de los últimos años: máximo de actividad, pleno verano y, por si fuera poco, Luna nueva.

No está nada mal para un fenómeno que este año parece haberse vuelto casi invisible antes incluso de aparecer en el cielo.

Perseidas / Uso de fotografía bajo licencia Depositphotos Del eclipse a las estrellas fugaces en una misma noche

La coincidencia es extraordinaria. Durante el atardecer del miércoles 12 de agosto, España vivirá el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad atravesará buena parte del norte, centro y oeste del país (de oeste a este), mientras que desde el resto del territorio el eclipse será parcial.

Cuando termine el espectáculo solar y caiga definitivamente la noche llegará el relevo.

El Instituto Geográfico Nacional sitúa el máximo de las Perseidas de 2026 durante la madrugada del 12 al 13 de agosto, entre las 04:00 y las 06:00 horas —hora oficial peninsular—. No obstante, la actividad podrá mantenerse especialmente elevada durante un intervalo mucho mayor, aproximadamente desde las 23:00 horas del día 12 hasta las 11:00 del 13.

Eso significa que quienes hayan viajado a un entorno rural o a un lugar con baja contaminación lumínica para contemplar el eclipse tendrán un buen motivo para no marcharse en cuanto desaparezca el Sol.

Quizá el mejor plan para el 12 de agosto de 2026 sea, sencillamente, quedarse.

Milangucci / Uso de imagen bajo licencia Depositphotos Perseidas 2026: ¿a qué hora habrá que mirar al cielo?

Aunque desde España pueden observarse Perseidas durante buena parte de la noche, las condiciones mejorarán conforme avance la madrugada.

A latitudes próximas a los 40 grados norte, como buena parte de la península Ibérica, el radiante de la lluvia permanece sobre el horizonte durante toda la noche. Además, la International Meteor Organization (IMO) señala que, desde latitudes medias del hemisferio norte, Perseo alcanza una altura suficientemente buena a partir de aproximadamente las 22:00-23:00 horas locales.

El verdadero momento fuerte llegará más tarde.

La IMO calcula el máximo principal entre las 02:00 y las 04:00 UT del 13 de agosto, que corresponden aproximadamente a las 04:00-06:00 horas en la España peninsular y Baleares, coincidiendo con la estimación publicada por el IGN.

Por tanto, si quieres aprovechar al máximo la noche, convendrá resistir hasta la madrugada.

Aunque tampoco es necesario permanecer despierto hasta las cinco de la mañana para ver meteoros. Desde que oscurezca completamente y especialmente a partir de las 23:00 horas ya habrá posibilidades de contemplarlos.

Perseidas 202 en Extremadura / Uso de fotografía mediante licencia Depositphotos ¿Y si estoy fuera de España? Así se verán las Perseidas en el resto del mundo

Mientras en España la noche del 12 al 13 de agosto tendrá ese insólito doble programa de eclipse y lluvia de estrellas, las Perseidas serán observables desde una parte mucho mayor del planeta.

Esta lluvia de meteoros es especialmente favorable para el hemisferio norte, donde su radiante, situado en la zona de Perseo, alcanza una buena altura sobre el horizonte. El Instituto Geográfico Nacional señala que las Perseidas pueden observarse desde todo el hemisferio norte, mientras que NASA considera esta región del planeta la mejor situada para disfrutar del fenómeno.

Eso incluye buena parte de Europa, Norteamérica y Asia, así como las regiones septentrionales de África. Desde todos estos territorios, la madrugada del 12 al 13 de agosto ofrecerá una oportunidad especialmente buena: el máximo llegará coincidiendo prácticamente con la Luna nueva, por lo que el resplandor lunar no interferirá en la observación. NASA considera que las condiciones de 2026 serán excelentes en gran parte del mundo, siempre que acompañe la meteorología.

La hora del reloj, naturalmente, cambiará de un país a otro. Lo que no cambia es el instante astronómico del máximo: la International Meteor Organization lo sitúa aproximadamente entre las 02:00 y las 04:00 UTC del 13 de agosto. Por eso, dependiendo de la longitud geográfica del observador, el pico puede coincidir con plena madrugada, con el comienzo de la noche o incluso con horas diurnas en las que los meteoros no podrán verse.

En términos prácticos, Europa y buena parte del norte de África estarán especialmente bien situadas temporalmente, porque ese máximo coincidirá con horas de oscuridad avanzada. En América, las Perseidas también serán perfectamente observables, aunque el máximo teórico ocurrirá antes según se avance hacia el oeste; por ello convendrá aprovechar toda la noche y, sobre todo, las horas anteriores al amanecer.

Desde Asia oriental, por el contrario, el máximo calculado tendrá lugar cuando en muchos territorios ya sea de día, aunque la lluvia continuará activa durante las noches anterior y posterior y seguirá ofreciendo meteoros.

¿Y desde el hemisferio sur?

También será posible ver Perseidas desde algunos lugares del hemisferio sur, pero las condiciones son mucho menos favorables. La explicación está en la posición del radiante. Perseo es una constelación septentrional y, conforme viajamos hacia latitudes australes, permanece cada vez más cerca del horizonte. La International Meteor Organization indica que desde el hemisferio sur el radiante puede no aparecer hasta alrededor de la medianoche local y alcanzar una altura mucho menor que desde las latitudes septentrionales.

Por tanto, desde zonas próximas al ecuador y desde latitudes moderadamente australes todavía pueden aparecer algunas Perseidas, especialmente durante la segunda mitad de la noche, pero el número observable será notablemente inferior al registrado desde Europa, Norteamérica o el norte de Asia.

Y cuanto más al sur nos desplacemos, peor será la geometría.

En lugares como el extremo meridional de Sudamérica, Sudáfrica, Australia o Nueva Zelanda, las Perseidas dejan de ser una de las grandes lluvias del año. Allí el radiante permanece extremadamente bajo o incluso por debajo del horizonte durante buena parte de la noche.

Así que, aunque España tendrá probablemente la combinación astronómica más llamativa de la jornada —eclipse al atardecer y Perseidas unas horas después—, la segunda parte del espectáculo será mucho más global que la primera.

Millones de personas que no habrán visto desaparecer el Sol bajo la Luna podrán compartir, unas horas después, el mismo cielo atravesado por los restos del cometa Swift-Tuttle.

Buena noticia: esta vez la Luna no estropeará el espectáculo

Aquí llega una de las mejores noticias. Uno de los principales enemigos de cualquier lluvia de meteoros es la propia Luna. Cuando coincide con fases muy iluminadas, su resplandor aclara el fondo del cielo y hace desaparecer visualmente los meteoros más débiles.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en las Perseidas de 2025, cuando una Luna muy brillante redujo considerablemente las condiciones de observación. Pero en 2026 sucederá exactamente lo contrario.

La Luna nueva tendrá lugar en la tarde del propio 12 de agosto —condición imprescindible, por cierto, para que pueda producirse el eclipse solar— y durante la noche estará prácticamente ausente del cielo nocturno. El IGN considera por ello que este será un año especialmente propicio para observar las Perseidas, mientras que laIMO califica las condiciones como excelentes para las observaciones ópticas.

La propia NASA ha destacado esta combinación en su guía astronómica de agosto: después del eclipse, las Perseidas alcanzarán su máximo bajo cielos idealmente oscuros gracias a la Luna nueva.

Curiosamente, la misma Luna que unas horas antes habrá ocultado el Sol será después la responsable de no molestar durante la lluvia de estrellas.

Uso de fotografía mediante licencia Depositphotos ¿Cuántas Perseidas podremos ver?

Aquí conviene huir de las promesas fáciles de “100 estrellas fugaces por hora”.

La International Meteor Organization establece para las Perseidas una Tasa Horaria Zenital (THZ o ZHR) de referencia de 100 meteoros por hora, pero esa cifra no significa que cualquier persona vaya a ver cien estrellas fugaces en sesenta minutos. La THZ es un valor teórico calculado bajo condiciones ideales, con cielo completamente oscuro, radiante situado en el cénit y visión sin obstáculos.

En una observación real el número suele ser menor y dependerá de la oscuridad del lugar, la transparencia atmosférica, la posición del radiante y la capacidad del observador para abarcar el cielo.

Además, 2026 tiene algunas particularidades interesantes.

Los modelos citados por la IMO indican que la actividad de fondo de las Perseidas podría encontrarse algo por debajo de la tradicional tasa de 100 durante este año. Sin embargo, los cálculos también prevén que la Tierra se aproxime a diferentes estructuras antiguas de polvo procedentes del cometa Swift-Tuttle alrededor del máximo, aunque los expertos no pueden asegurar que vayan a generar un aumento apreciable de meteoros.

Es decir: no sabemos exactamente cuántas veremos. Y precisamente por eso la observación científica de las Perseidas sigue teniendo interés año tras año.

¿De dónde salen las Perseidas?

Aunque las llamemos estrellas fugaces, ni son estrellas ni están cayendo estrellas sobre nuestro planeta.

Cada año, la Tierra atraviesa una región de su órbita poblada por partículas liberadas por el cometa 109P/Swift-Tuttle, un enorme cuerpo que tarda alrededor de 130 años en completar su viaje alrededor del Sol y cuyo último paso por el perihelio tuvo lugar en 1992.

Esos pequeños fragmentos entran en la atmósfera terrestre a velocidades que pueden rondar los 59 kilómetros por segundo. Al interactuar con la atmósfera producen los rápidos trazos luminosos que vemos desde el suelo.

Si prolongáramos hacia atrás sus trayectorias, parecerían proceder de un mismo punto situado en la constelación de Perseo. Ese punto recibe el nombre de radiante y es el que da nombre a la lluvia, pero esto no significa que haya que pasarse la noche mirando fijamente a Perseo. Los meteoros pueden cruzar prácticamente cualquier zona del firmamento.

Radiante de las Perseidas / Crédito: IGN Cómo observar las Perseidas después del eclipse

Aquí el equipo necesario es sorprendentemente sencillo: ninguno.

Olvida telescopios y prismáticos. Las lluvias de meteoros se disfrutan mejor a simple vista porque necesitamos abarcar el mayor campo posible del cielo.

Conviene alejarse de núcleos urbanos y focos de contaminación lumínica, buscar un lugar abierto y seguro y permitir que nuestros ojos se acostumbren a la oscuridad. NASA recomienda unos 30 minutos de adaptación visual, evitando durante ese tiempo pantallas de teléfonos móviles o luces intensas.

Una tumbona, esterilla o manta puede resultar mucho más útil que cualquier instrumento astronómico.

Y hay otro detalle importante para quienes hayan elegido su ubicación pensando exclusivamente en el eclipse. Para contemplar la totalidad del 12 de agosto será fundamental disponer de un horizonte occidental muy despejado, porque el Sol estará extremadamente bajo.

Para las Perseidas, en cambio, importa sobre todo disponer de un cielo amplio y oscuro. El mismo lugar puede servir para los dos fenómenos, pero no necesariamente el mirador perfecto para el eclipse será también el mejor enclave para pasar toda la madrugada observando meteoros.

Imagen de un meteoro de las perseidas tomada el 13 de agosto de 2011 desde la Estación Espacial Internacional (NASA ISS028-E-24847). Una noche que difícilmente volveremos a repetir

Llevamos meses —en realidad, años— hablando del eclipse de 2026. De dónde verlo, cómo desplazarse, qué gafas utilizar, dónde alojarse y qué actividades se organizarán alrededor de un fenómeno excepcional...Y con razón. Pero quizá tanta expectación nos haya hecho olvidar que, cuando desaparezca la última franja de Sol y guardemos las gafas de eclipse, el cielo todavía no habrá terminado su espectáculo.

Primero llegará la oscuridad de una Luna nueva. Después aparecerán las estrellas. Perseo irá ganando altura y, mientras buena parte de España duerma después de una jornada histórica, pequeños fragmentos dejados por Swift-Tuttle comenzarán a atravesar nuestra atmósfera.

El 12 de agosto de 2026 podremos mirar al cielo por la tarde para ver cómo la Luna oculta el Sol y, unas horas más tarde, tumbarnos bajo ese mismo cielo para contemplar las Perseidas.

El eclipse será probablemente el gran acontecimiento astronómico del año. Pero sería una pena dejar que su sombra ocultara también una de las noches de estrellas fugaces más favorables de los últimos años.