Astronomía
Viking 1 cumple 50 años: la misión que nos enseñó Marte desde el suelo
Hace medio siglo, Viking 1 aterrizó en Marte, envió sus primeras imágenes y abrió una búsqueda de vida que todavía continúa.
El 20 de julio de 1976, mientras en la Tierra todavía resonaba el recuerdo del primer alunizaje, una nave de tres patas descendió sobre las llanuras de Chryse Planitia y transformó para siempre nuestra relación con Marte. Se llamaba Viking 1 y fue la primera misión estadounidense que consiguió aterrizar con éxito en el planeta rojo, trabajar sobre su superficie y enviar imágenes desde allí.
Hoy se cumplen 50 años de aquel descenso histórico, uno de los grandes hitos de la exploración planetaria. La NASA lo celebra con una programación especial y nuevos materiales que repasan el legado de una misión concebida para durar apenas 90 días y que terminó comunicándose con la Tierra durante más de seis años.
Viking 1 no encontró marcianos, por supuesto. Tampoco ofreció una respuesta definitiva a la pregunta de si existe vida en Marte. Pero nos permitió ver por primera vez aquel mundo como si estuviéramos de pie sobre él, estudiar su suelo, medir su atmósfera y convertir una vieja fantasía científica en una investigación real.
La NASA ha reunido imágenes, vídeos y documentos históricos en su especial Viking: 50 Years on Mars?, mientras el Centro de Investigación Ames conmemora el aniversario con un simposio dedicado a la influencia de Viking en la astrobiología y la exploración marciana?.
Un aterrizaje que no estaba previsto para ese díaViking 1 había sido diseñada para aterrizar el 4 de julio de 1976, coincidiendo con el bicentenario de la independencia de Estados Unidos. Sin embargo, las imágenes enviadas por su orbitador mostraron que la zona inicialmente elegida era demasiado accidentada.
El equipo decidió no arriesgarse y retrasó el descenso mientras buscaba un emplazamiento más seguro. Finalmente, el módulo aterrizó el 20 de julio a las 7:53 de la mañana, hora de la costa este estadounidense, en la vertiente occidental de Chryse Planitia, cuyo nombre puede traducirse como “llanura de oro”.
La confirmación no fue inmediata. La señal de radio tuvo que recorrer unos 341 millones de kilómetros, alrededor de 212 millones de millas, y tardó aproximadamente 19 minutos en llegar hasta el equipo reunido en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en California.
Cuando la información confirmó que las tres patas estaban apoyadas sobre Marte, el centro de control estalló en celebraciones. Pero apenas hubo tiempo para asimilarlo: el módulo comenzó a enviar imágenes casi de inmediato.
La primera fotografía desde la superficie de MarteLa primera imagen transmitida por Viking 1 no era una gran panorámica ni una postal perfectamente compuesta. Mostraba una de las patas del módulo, pequeñas rocas y un terreno granulado de arena y polvo.
Puede parecer una fotografía modesta, pero era la primera imagen obtenida con éxito desde la superficie marciana. Hasta entonces, la humanidad había contemplado Marte desde telescopios terrestres y naves en órbita. Por primera vez lo mirábamos desde abajo, con el horizonte a la altura de nuestros propios ojos.
Primera inmagen de la superficie de Marte / CRédito: NASA/JPLLa NASA ha vuelto a publicar esa imagen dentro de sus recursos oficiales por el 50.º aniversario?, junto con la primera panorámica, las primeras vistas en color y algunas de las fotografías más emblemáticas de las misiones Viking.
Un día después del aterrizaje llegó la primera imagen en color. Marte apareció cubierto por una fina capa de materiales anaranjados y rojizos, extendida sobre un terreno más oscuro. Aquellas fotografías fijaron buena parte de la apariencia que todavía asociamos popularmente con el planeta rojo.
No fue una única nave, sino una misión dobleEl Proyecto Viking estaba compuesto por dos naves idénticas, Viking 1 y Viking 2. Cada una incluía un orbitador y un módulo de aterrizaje que viajaban juntos hasta Marte y se separaban una vez alcanzada su órbita.
Viking 1 había despegado el 20 de agosto de 1975. Su gemela lo hizo pocas semanas después, el 9 de septiembre, y aterrizó en Utopia Planitia el 3 de septiembre de 1976.
Los orbitadores estudiaron el planeta desde el espacio y ayudaron a elegir zonas seguras para el descenso. En conjunto enviaron más de 52.000 fotografías orbitales y permitieron cartografiar alrededor del 97 % de la superficie de Marte con una resolución aproximada de 300 metros.
Los módulos de superficie añadieron más de 4.500 imágenes, analizaron el suelo y la atmósfera y registraron el tiempo marciano durante varias estaciones. La misión demostró que Marte era un planeta frío y extremadamente seco, con una atmósfera tenue dominada por dióxido de carbono y un paisaje marcado por una historia geológica mucho más dinámica de lo que sugería su apariencia desértica.
Imagen en color de Viking 2 desde el planeta Marte / Crédito: NASA/JPL La primera búsqueda directa de vida en otro planetaLa gran ambición de Viking no era únicamente fotografiar Marte. Sus dos módulos llevaban los primeros experimentos específicamente diseñados para buscar indicios de vida en otro mundo.
Un brazo robótico recogía muestras del suelo y las depositaba en tres laboratorios biológicos. Los científicos pretendían detectar procesos compatibles con la actividad de microorganismos, como el consumo de nutrientes o la liberación de determinados gases.
Los resultados fueron desconcertantes. Los experimentos registraron una actividad química inesperada y difícil de interpretar, pero no ofrecieron una prueba definitiva de la existencia de organismos vivos. Al mismo tiempo, otros instrumentos no encontraron moléculas orgánicas detectables en los lugares analizados.
La conclusión oficial fue prudente: Viking no había hallado evidencias concluyentes de vida en Marte. Sin embargo, tampoco podía demostrar que el planeta fuera completamente estéril. Las naves solo habían estudiado dos pequeñas zonas de una superficie inmensa, en una época en la que todavía se comprendía muy poco sobre los ambientes extremos terrestres y sobre cómo buscar organismos diferentes a los conocidos.
Medio siglo después, algunos aspectos de aquellos experimentos continúan siendo debatidos. Lo verdaderamente indiscutible es que Viking inauguró la astrobiología planetaria práctica: por primera vez no nos limitábamos a preguntarnos si había vida fuera de la Tierra, sino que habíamos construido instrumentos para buscarla.
Una misión de 90 días que duró más de seis añosViking 1 había sido concebida para trabajar durante unos tres meses después del aterrizaje. Sin embargo, su generador termoeléctrico de radioisótopos le permitió seguir funcionando durante años, independientemente de las variaciones de la luz solar o de las tormentas de polvo.
El módulo mantuvo sus operaciones hasta noviembre de 1982, después de más de seis años sobre Marte. Terminó enviando información durante un periodo extraordinariamente superior al previsto.
Su final no llegó por el agotamiento natural de la misión, sino después de que una orden enviada desde la Tierra sobrescribiera accidentalmente datos necesarios para orientar su antena. Los intentos posteriores por recuperar el contacto no tuvieron éxito.
Incluso así, el récord de longevidad de Viking 1 permaneció durante décadas y mostró que una estación científica podía sobrevivir durante años en la superficie marciana.
Esta imagen en color fue tomada por Viking 1 un día despues de su aterrizaje en Marte / Crédito: NASA/JPL De Viking a Perseverance: medio siglo recorriendo MarteLas imágenes actuales de Marte parecen pertenecer a otra era. Los rovers Curiosity y Perseverance toman panorámicas de alta resolución, perforan rocas, analizan minerales y recorren terrenos que una nave de los años setenta solo podía observar desde un punto fijo.
Pero todos esos vehículos siguen una senda abierta por Viking.
La misión ayudó a perfeccionar los sistemas de entrada, descenso y aterrizaje; mostró cómo construir equipos capaces de resistir el frío y el polvo marcianos; y estableció procedimientos de protección planetaria para evitar contaminar otro mundo con microorganismos terrestres.
También cambió las preguntas. Tras Viking, la búsqueda dejó de centrarse exclusivamente en posibles organismos actuales sobre la superficie y comenzó a explorar lugares donde el agua líquida pudo existir en el pasado, sedimentos antiguos y materiales protegidos de la radiación.
Esa evolución científica conduce directamente hasta Perseverance, que actualmente investiga el cráter Jezero y almacena muestras de roca con la esperanza de que algún día puedan ser estudiadas en laboratorios terrestres.
El legado de una misión que no encontró lo que buscabaViking 1 pasó a la historia a pesar de no ofrecer la gran respuesta que muchos esperaban. O quizá precisamente por eso.
Demostró que la ciencia no avanza únicamente mediante descubrimientos rotundos, sino también aprendiendo a formular mejor las preguntas. Sus experimentos revelaron que identificar vida en otro planeta sería mucho más complejo que detectar una reacción química llamativa y que, antes de interpretar una señal biológica, es necesario comprender profundamente el entorno que la produce.
Cincuenta años después, Marte continúa sin entregar una respuesta definitiva. Sabemos que tuvo ríos, lagos y ambientes potencialmente habitables. Hemos detectado moléculas orgánicas, hielo y rocas modificadas por el agua. Pero todavía ignoramos si alguna vez estuvo vivo.
El paisaje que Viking 1 mostró al mundo aquel 20 de julio de 1976 parecía inmóvil, frío y silencioso. Sin embargo, detrás de aquellas primeras piedras comenzó una de las investigaciones científicas más apasionantes de nuestro tiempo.
La fotografía era en blanco y negro. La pregunta que abrió sigue completamente viva.
Fuentes oficiales NASA: Viking, 50 Years on Mars? NASA Ames: Viking 50th Anniversary? NASA: Proyecto Viking? NASA: Recursos e imágenes de las misiones Viking?